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Far Cry 6

Análisis de Far Cry 6

Unirse a una guerrilla, derrocar a un dictador y descubrir un nuevo país. El nuevo Far Cry grita libertad y novedad, pero esconde demasiada familiaridad.

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Explosiones, mundos cada vez más ricos y un toque mamarracho siempre tras una premisa que quiere ser profunda. Ciertamente, creo que esta es la senda que ha marcado el camino de Far Cry desde hace ya unos cuantos de años. Far Cry 6 no se sale de esos márgenes. Nos traslada a Yara y a la lucha contra el tirano Anton Castillo en una rebelión guerrillera para liberar al pueblo yarano del puño de hierro del villano interpretado por Giancarlo Esposito.

Pero, en lugar de intrigas políticas o una auténtica guerrra civil, lo que Ubisoft más ha reflejado antes de su lanzamiento son cosas como un Lanzadiscos de la Macarena, cocodrilos con ropa o mochilas explosivas. Todo eso es lo que realmente da vida a esta rebelión que se expande por el tropical mundo abierto que trae este juego. Pero hay un problema, y grave, con él: al final Far Cry 6 vuelve a ser más de lo mismo.

Far Cry 6

La sexta entrega principal nos mete en la piel de Dani Rojas, un o una rebelde que tuvo cierta formación militar, aunque acabó dejándola. Una noche, el caos se desata cerca de donde está y acaba perdiendo a todos sus amigos, varada en una orilla desconocida y sumándose a Libertad, un grupo rebelde que quiere liberar a Yara del régimen de los Castillo.

Ese punto de partida es el comienzo de una progresión que nos obliga a explorar todo el país de Yara, enormemente inspirado en Cuba, con una estructura bastante familiar para quienes jugaron a Far Cry 5. Tu misión es minar la autoridad del dictador en el país y, para ello, tienes que atacar a su alto mando. Debilitar sus fuerzas militares, deshabilitar su maquinaria propagandística y, en definitiva, romper el sistema que ha establecido este régimen dictatorial que esclaviza al pueblo para conseguir una cura contra el cáncer es tu objetivo.

Puedes hacerlo en el orden que quieras, como pasaba con la familia Seed en Montana, y lo cierto es que es una idea con mucho sentido en un juego tan abierto como este. Vas donde quieres con el único límite de unas fuerzas que pueden ser superiores a las tuyas, aunque tampoco es tan problemático porque, en pocas horas, Rojas se convierte en una auténtica máquina de matar. El arsenal que tienes a tu disposición es gigantesco y altamente modificable. A diferencia de entregas anteriores, FC6 da mucho peso a la recogida de objetos y materiales para fabricar armamento, comprarlo o modificarlo. Por ejemplo, puedes modificar tu AK con una mirilla láser y un silenciador de plástico, hasta cambiar su pintura o tipo de munición. Y, en efecto, conseguir ese lanzadiscos tan famoso no te será tarea fácil, pero desde luego no es la única arma disparatada que hay en el juego.

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Todo esto, en realidad, son florituras (divertidas, desde luego, pero florituras) para un esquema que acaba resultando enormemente familiar. La recogida de recursos es necesaria también para ampliar los campamentos de tus aliados y tener más facilidades a tu alcance, puedes capturar puestos enemigos arrasando con todo lo que hay en ellos y también hay mucha misión secundaria que te lleva a hacer toda clase de tareas. Suena a mucho y variado, que lo es, pero tampoco suena a novedad. Seguramente no sea el primer juego en el que haces algo así.

Hay mucho que hacer y, hasta cierto punto, a veces resulta incluso más interesante que seguir la trama principal del juego. Porque, tras esta historia de rebelión y libertad, lo que realmente se esconde es un título de mundo abierto que engancha más por el propio mundo y lo que puedes hacer, no por la historia que tratan de contarte. Durante mi partida, reconozco que he pasado más tiempo disfrutando de los pequeños detalles, aniquilando a las autoridades yaranas, jugando peleas de gallos al estilo Tekken, "trasteando" con las armas a mi disposición o riéndome a carcajada limpia por la magia de la IA y el gameplay emergente, que intentando ayudar a este pueblo.

Y no sé si es culpa mía o si es culpa de un Far Cry 6 que, aunque tenga a uno de mis actores favoritos como villano, no me convence a la hora de luchar contra él. Me resulta increíble que alguien que domina todo un país con tanta fuerza vea, sin poder remediarlo, cómo destruyo a su ejército sin piedad cuando apenas llevo unas horas de juego.

Far Cry 6

Aquí tengo que señalar a ese afán de FC6 de reforzar su lado más loco en pos del gameplay. Porque, no me malinterpretéis, puede que la fórmula se esté desgastando a un ritmo cada vez más acelerado, pero sigue siendo sólida. El 'gunplay' es casi perfecto, la variedad de armas es muy interesante y tus posibilidades en combate y explorando son muy amplias. Pero, todo es más de lo mismo. La franquicia necesita o bien un descanso para reposar (y para que reposemos nosotros) o ponerse patas arriba.

Yara es preciosa y presenta un paisaje exótico, pero variado. Entiendo que, por ejemplo, ahora se dé tanta relevancia a ir sin arma e intentar chantajear a las autoridades del país (aunque al final sea más divertido ir por ahí escopeta en ristre), sobre todo con tanto entorno urbano salpicando los paisajes naturales. Algunas localizaciones son apabullantes e incluso sorprenden cuando ves cómo, por ejemplo, la lluvia empieza a empaparte mientras recorres las calles de la capital, Esperanza, mientras se encienden las luces. Que lástima que luego los personajes no acompañen tan bien a semejante esfuerzo con los entornos y las sensaciones ambientales. Forman un curioso contraste que marca por completo su apartado gráfico y hasta sonoro (hemos jugado con el doblaje en español latino, y chirría ver una sincronización labial poco afinada).

Esta gran isla está repleta de pequeños detalles, tus compañeros pueden ser de lo más entrañable (mataría por Chorizo si me lo pidieran), la exploración se premia más que nunca, hay vehículos de toda clase (desde tanques hasta helicópteros) y algunos minijuegos y misiones son francamente divertidos. Hay mucho material de calidad en Far Cry 6, muchas piezas sueltas que brillan, pero cuando encajan entre ellas dejan todavía más claro el enorme lastre que tienen detrás. Además, el sacrificio de la dificultad para facilitar la diversión le hace flaco favor a la larga.

Far Cry 6

Porque no hay quien te pare en este país que no es Cuba pero grita Cuba. Las Mochilas Supremo son otra de sus grandes novedades y, aunque las hay de varias clases que se desbloquean con ciertos encargos, cambian las tornas de cualquier tiroteo a tu favor en segundos, aunque tengas tanques o helicópteros disparándote y tú solo lleves una pistola y un chaleco que te acaban de regalar.

Por otra parte, el sistema de recogida de materiales para el 'crafteo' no es una mala idea, pero su planteamiento en cierto modo tropieza con la dinámica de juego. Prefiero gastar dinero para tener mejores armas y equipamiento que pararme a recoger gasolina o encontrar pólvora, cuando podría estar tirándome en un traje de planeo tranquilamente por encima de la selva para acabar a machetazos con un soldado.

Hay un enorme "quiero pero no puedo" en Far Cry 6 y, aunque debo reconocer que me alegra que aceptara ser un juego político (como para no hacerlo con tanta mención al bloqueo estadounidense o al sueño americano inalcanzable para un yarano), no veo que termine de tener claro qué quiere ser. Es un disparate de pólvora, disparos, explosiones y armas imposibles; pero también quiere lanzar una crítica y hacerte sentir como un guerrillero. Y lo siento, no puedes tener ambas cosas a la vez. No así.

Far Cry 6

Me he divertido muchísimo con Far Cry 6, negarlo sería mentiros. A fin de cuentas, es un shooter en primera persona con un mundo enorme y bonito y tiene un núcleo de mecánicas muy refinadas. Sin embargo, no todos sus nuevos elementos encajan igual de bien y su trama acaba siendo algo secundario, a pesar de algunos personajes carismáticos y algunas misiones interesantes.

Ya lo dijo Vaas Montenegro: la locura es hacer exactamente lo mismo una y otra vez y esperar que algo cambie. Sería de locos salir de esta odisea pensando que FC6 quiere reinventar algo o renovarse, porque es lo mismo de los últimos años, con pocos cambios y con un concepto central al que le empieza a pesar la edad por más que mire una y otra vez a ese Far Cry 3 al que tanto se idealiza. No obstante, si lo que buscas es más de esa locura que cita Vaas, vas a salir de esta experiencia plenamente satisfecho.

Far Cry 6
07 Gamereactor España
7 / 10
+
Yara es enorme, preciosa y está repleta de cosas por hacer. Las sensaciones a los mandos son geniales. Se presta a la diversión más loca.
-
Resulta demasiado familiar en todos los frentes. Los modelados y animaciones de personajes están algo desfasados en comparación con los entornos. En poco tiempo deja de ser verdaderamente desafiante.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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