Filipinas ha declarado la emergencia energética nacional, y el presidente Ferdinand Marcos Jr. ha advertido de un "peligro inminente" para la seguridad energética del país debido al actual conflicto de Oriente Medio.
El estado de emergencia, que durará un año, permite al gobierno actuar con mayor rapidez para garantizar el suministro de combustible, incluidas las compras anticipadas de petróleo y derivados. Las autoridades también están trabajando para constituir una reserva de reserva, con planes para adquirir alrededor de 1 millón de barriles de petróleo.
Las autoridades afirman que la crisis ha desencadenado la volatilidad de los mercados energéticos mundiales, ha perturbado las cadenas de suministro y ha hecho subir los precios del petróleo, suscitando preocupación por la inflación y la desaceleración económica. Las reservas actuales se estiman en unos 45 días de suministro.
El gobierno también ha formado un comité para supervisar la distribución de bienes esenciales, como combustible, alimentos y medicinas, al tiempo que vigila el impacto en la moneda nacional.
La medida se produce mientras las tensiones relacionadas con el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán siguen propagándose por los mercados mundiales.
En el ámbito nacional, la situación ya está provocando malestar, con trabajadores del transporte y grupos de consumidores que planean huelgas por el aumento de los precios del combustible y lo que consideran una lenta respuesta del gobierno.