Discreta y breve ha sido la 80ª junta anual de accionistas de Nintendo, celebrada este viernes 26 de junio en la sede central de la compañía, en Kioto. En esta ocasión solo han acudido 114 personas, que según el diario Nikkei es menos de una quinta parte de lo que se suele ser habitual en este tipo de eventos. La situación del país, que sufre rebrotes de coronavirus tras aliviar las medidas de control, ha afectado a la participación, aunque no a la aprobación de la nueva junta, que ha salido adelante.
Allí, el presidente de la compañía, Shuntaro Furukawa, ha hablado con tranquilidad del presente y con preocupación del futuro. Furukawa ha explicado que la situación en estos momentos es buena, pues a pesar de que en algunos proyectos se ha producido retraso por la obligación de trabajar desde casa durante semanas, el calendario de lanzamientos first-party se mantiene. Además, también ha explicado que la producción de hardware está volviendo a la normalidad tras los cierres de primavera y la escasez de consolas y algunos juegos que han sufrido ciertos mercados.
Pero el futuro es incierto, también en Nintendo. Furukawa ha comentado que todo este calendario se podría trastocar definitivamente en caso de la llegada de una segunda ola de infecciones por COVID-19, como recoge USJ. Un temor global ante la vuelta a la nueva normalidad que también afecta al sector del videojuego.