Dicen que el éxito se saborea sólo si empiezas desde abajo, trabajando duro. Game Dev Tycoon parte de esa premisa, dejando claro que para labrarse un nombre primero hay que sudar y posiblemente fallar más de una vez.
La idea del juego es clara: "empieza desde abajo, solo y con el dinero justo". Hablamos de un simulador que te reta a crear tu propio juego, en tu estudio y con tu dinero. Es una propuesta fresca, y la primera de un novicio estudio formado por dos hermanos, que te enseña que el juego perfecto no existe. Máxime hoy en día, dónde los gustos y las propuestas son tan variadas que ningún juego se salva (ni lo hará jamás) de que alguien saque a relucir sus puntos flacos.
Yendo al grano, el estudio australiano nos traslada a la mágica década de los ochenta, en el establecimiento del videojuego como otra industria del ocio. Lejos de ser tendenciosa, la experiencia favorece el libre albedrío: apostar por las nuevas plataformas tiene su riesgo, no todas se asientan y quizás alguna sea una mala inversión; o si apuestas por una fórmula que funcionó, la crítica puede glorificarte o echarte a las brasas. Porque sí, hay crítica, y fans, 'hype', estudios de mercado y muchos más elementos que condicionaran el éxito o el fracaso estrepitoso hacia la bancarrota.

Para avanzar dispones de los clásicos puntos de experiencia obtenidos investigando, desarrollando o trabajando para terceros. Si consigues progresar, que no es fácil, optas a poder financiar dos o más proyectos simultáneos una vez aumentas la plantilla. Los trabajadores, al igual que el jugador, disponen de un nivel inicial y aleatorio desde el cual decides (o no) invertir en sus aptitudes. En todo momento el lema es que siempre hay más de un camino. Aun así, en los primeros compases del juego, la línea entre el préstamo bancario y una cuenta millonaria depende de un solo clic.
Para que no parezca un curso de marketing avanzado, el juego se nutre de ‘sutiles' -por decirlo de algún modo- y divertidas referencias a la realidad. Descubrir el mágico momento en el que la compañía Ninvento saca a la luz su revolucionario Dinkey King te llena de nostalgia. Como también te lo piensas dos veces antes de invertir en la nueva y revolucionaria Dreamvast. Vicios y virtudes del género, vaya. Los hermanos Klug, padres del juego, han llevado el humor hasta el absurdo sacando su propia versión pirata del juego, que dispone de cambios y referencias hacia aquellos que lo hayan obtenido de manera ilícita.
La aventura avanza, si se llega, hasta el futuro inmediato. Con MBox Next, Wuu y Playsistem 4 en el mercado y con la presencia de los dispositivos móviles, toca decidirse por la exclusividad o por unirse a las third parties. Es aquí donde uno puede llegar a sentirse realmente orgulloso del camino recorrido, echando la vista atrás y recordando el pequeño cuchitril en el que empezó. Con todo, Game Dev Tycoon es un recorrido paradigmático por éste mundillo, donde uno aprende a fijarse en los detalles y a ver el pasado con otro prisma.

