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análisis
Generation Zero

Análisis de Generation Zero

Avalanche Studios nos ofrece una visión alternativa de la Suecia de 1989 con robots deambulando por el campo.

  • Ben KerryBen Kerry

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Máquinas peligrosas que a veces parecen imposibles de derrotar, recursos limitados y un mundo oscuro y despiadado: Avalanche no ha creado un lugar muy acogedor, desde luego. Acabábamos de empezar a explorar cuando nos atacó un grupo de las muchas máquinas enormes y robots mini que acechan esperando a convertir nuestra vida en un infierno. Tras un rato en tensión peleándonos con nuestros enemigos, reanudamos la búsqueda de recursos y comenzamos nuestra aventura en busca de civilización.

El estudio se fundó en Estocolmo, por lo que era obvio que tendrían las agallas para hacerle justicia al mundo de Generation Zero. Se inspiraron en Tales from the Loop, diseñado por Simon Stålenhag, así que tenían mucha tradición de la que tomar ejemplo. Generation Zero tenía mucho potencial de exploración por esa representación tan interesante de una Suecia controlada por robots. Las ruinas del castillo de Iboholmen que encontramos al principio del juego son un buen ejemplo de estas áreas que nos ha encantado descubrir. Esta zona estaba llena de provisiones que nos vienen genial al principio del juego y escenarios de combate increíbles en un campo hermético y amurallado, y nos dejó con buen sabor de boca para lo que nos espera en esta campaña. No obstante, hay pocos lugares como este y el juego no es tan bueno como promete al principio.

Empieza de forma un poco confusa, pues te dejan en una pequeña zona costera con poco más que la mochila y un par de mudas. A continuación, encuentras una nota de los padres de alguien diciendo que iban a ir al pueblo tan pronto como sonase la alarma. Todo se ve bastante negro, pero el terror llega cuando empiezas a investigar qué le ha pasado a los habitantes de este sitio. Es un comienzo bastante interesante, pero no avanza mucho porque casi todo lo que viene después es parecido a este momento, aunque sin la intriga inicial. Oscura, solitaria y vacía.

Generation Zero

A pesar de todo, el juego tiene sus partes bonitas, sobre todo en las consolas nuevas. Nosotros jugamos en la Xbox One X y los bosques iluminados por la luna son increíbles, más aun si le añadimos el tiempo dinámico a la atmósfera. Nos ha gustado mucho la naturaleza rural, y más áreas como las ruinas del castillo habrían sido una gran aportación. Por ejemplo, nos habrían gustado que tuviera unas cuevas naturales, pasos montañosos o nuevos escondites que explorar. Las aldeas y las ciudades no pegan tanto con el ambiente y, cuanto más grandes sean, más se ralentizará la partida, sobre todo en secuencias de combate.

En relación con la acción, las armas son bastante cómodas de utilizar, resultan realistas y los enemigos proporcionan un buen feedback visual cuando les das: saltan chispas y se escuchan atronadoras explosiones eléctricas al cargarte a los robots. Sin embargo, según avanzas en la historia, la cantidad de enemigos puede resultar abrumadora, sobre todo si juegas en solitario. En los pueblos más grandes hay patrullas de robots enormes y las armas disponibles no son suficientes para matarlos. No tenemos claro si esto lo han hecho a propósito para evitar combates, pero nos habría gustado disponer de armas de mayor potencia para equilibrar el duelo en solitario y poder sobrevivir. Dicho esto, Generation Zero no penaliza demasiado si te matan los robots; puedes conseguir muchas 'inyecciones de adrenalina' para revivir y, cuando se te acaben, resucitarás en el refugio más cercano. El combate nos ha parecido más un obstáculo para la exploración que una parte clave de la dinámica. Asimismo, habríamos preferido un mayor enfoque en la mecánica de disparos, pues es algo esencial en este tipo de juegos.

Generation ZeroGeneration Zero

La gestión de personajes e inventario es útil, pero quisquillosa: liarte con las armas, la munición y los medicamentos en medio de un combate es algo bastante común y que probablemente acabe en muerte, pues el juego no se pausa mientras recorres los menús. Descifrar qué munición pertenece a cada arma puede resultar confuso; personalmente, a nosotros nos ha parecido que tener que combinar munición y armas para recargar y volver al combate es un paso innecesario. Si eres como nosotros y tienes esa mentalidad de "todo sirve", te pasarás un buen rato tirando objetos inútiles, como radios y antorchas. Ese botón X nos tienta siempre a recoger todo lo que encontramos.

Moverse por el mundo es una lata: tienes que andar kilómetros y kilómetros para encontrar la aldea más cercana y conseguir más provisiones. Hay restos de coches y vehículos abandonados por todo el mapa pero no se puede conducir ninguno, lo cual habría hecho que moverse fuese mucho más fácil. Eso sí, creemos que se han perdido una oportunidad enorme al no hacer posible pilotar robots y máquinas. Mientras nos cargábamos a todas las máquinas, nos dio curiosidad imaginar lo guay que sería pilotar un robot, a lo Horizon: ZD. Este aspecto mataría dos pájaros de un tiro: tendríamos armas potentes y variedad de combate y no necesitaríamos horas para ir de un sitio a otro.

Generation Zero

Aparte de esto, Generation Zero no tiene una dirección real. El juego te lleva por misiones con pequeñas notas sobre los supervivientes y los campamentos, pero nada se materializa. Todo se reduce a los mismos objetivos: limpiar búnkers (hay un montón), saquear estaciones de retransmisión y explorar aldeas vacías. No hay muchas más áreas interesantes como el castillo del principio, y todo se vuelve muy repetitivo después de la introducción. El juego no te motiva a seguir y explorar, pues la historia no te da mucha información, los botines no son nada nuevo, y las peleas con robots terminan aburriendo. Desafortunadamente, Generation Zero es mucho menos atractivo que la idea de una rebelión de robots en la Suecia ochentera, y parece que ni el juego sabe lo que quiere. La configuración y la estructura lo hacen un juego de supervivencia, pero las mecánicas no encajan en el género; de hecho, las habilidades son las típicas de los juegos de mundo abierto. Todo esto podría convertirlo en un RPG de mundo abierto, pero la falta de personajes, misiones e historia originales provoca que tampoco encaje en ese molde.

No podemos decir que no nos lo hayamos pasado bien jugando a Generation Zero, porque sí lo hemos hecho, al menos durante unas horas en cooperativo. Más allá de esto, pensamos que habría sido mejor si hubiesen mantenido un enfoque fijo en vez de intentar construir un mundo abierto. Una trama de robots rebeldes en la Escandinavia rural habría sido interesante, pero se ha quedado en un juego de supervivencia de mundo abierto más.

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Generation ZeroGeneration ZeroGeneration Zero
05 Gamereactor España
5 / 10
+
Buenos gráficos, ambientación singular y mundo abierto.
-
Poca variedad de misiones, botines monótonos, falta de secuencias narrativas.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países