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Ghost Recon: Wildlands

Ghost Recon: Wildlands - impresión final

Aún queda más de un mes para la salida del juego, pero aquí os contamos todos los detalles tras nuestra visita a las oficinas de Ubisoft.

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La franquicia Ghost Recon ha coqueteado con multitud de géneros y mecánicas desde su creación. Ha tenido entregas free-to-play, para portátil, online y muchas más, pero con Ghost Recon: Wildlands, Ubisoft se adentra en un terreno hasta ahora desconocido para la serie y con el que ya puede tachar de la lista la idea de haber concebido un shooter cooperativo de mundo abierto. En cualquier caso, no importa qué cambios ha experimentado la licencia, ya que siempre ha existido una cosa clara en todos los títulos: las tácticas. Es por eso que cuando nos invitaron a París a probar el juego hace unos días estábamos muy ilusionados de cara a averiguar si este nuevo miembro de la familia Ghost Recon mantenía la estrategia intacta y por tanto también el alma de la franquicia a pesar de todas las novedades que se han incluido.

Como punto de partida quizás no nos sea del todo desconocida la ambientación de este Wildlands. En 2004, Ghost Recon: Jungle Storm ya situaba al jugador como parte de una unidad especial que tenía que desmantelar un cartel colombiano de drogas y ahora parece que la historia se repite de forma similar. Sin embargo, en esta ocasión la organización se llama Santa Blanca y no es un cartel dedicado a la droga sin más. El jefe de la pandilla se llama El Sueño y llega a Bolivia tras tener una visión. Su deseo es construir un país centrado en el comercio de estupefacientes en el que los agentes de la ley miran hacia otro lado y el gobierno está bajo el control de los cárteles, un lugar en el que puedan dirigir sus negocios con libertad y sin ningún problema legal. Pero claro, en este maravilloso paraíso de la droga no se tiene en cuenta a la población civil, lo que lleva a que multitud de personas inocentes vivan con miedo una vez Santa Blanca se hace con el poder en Bolivia.

A pesar de que solo disponíamos de unas pocas horas para probar el juego y estábamos en una habitación llena de entusiastas de la serie, tengo la impresión de que el juego trata de poner al jugador en un ambiente muy auténtico y con mucho humor. Realmente se puede sentir cómo es la vida local en los pequeños pueblos donde los aldeanos hacen sus rutinas diarias. Incluso puedes sentir el miedo que surge cuando un miembro de Santa Blanca entra en acción y a través de secuencias cinematográficas descubres lo terriblemente crueles que son.

Tu estado de ánimo varía en función de lo que vas viendo y experimentando en el mundo, por lo que perfectamente podría decirse que el personaje principal del juego es la propia Bolivia. Hemos escuchado muchas veces que el mapa de Wildlands es el más grande de todos cuantos ha creado Ubisoft hasta la fecha y a eso se suman 26 jefes, 21 regiones y 11 ecosistemas distintos. Todas estas localizaciones no solo conforman una hermosa postal en la que tendrán lugar reyertas y enfrentamientos, sino que también serán importantes para planear qué táctica usar durante las misiones. Si estás de pie en un pantano cubierto de vegetación, seguramente afrontes el objetivo de una forma distinta a si estuvieras en un gran desierto con mucha visibilidad. O al menos esa es la intención. Por desgracia no pudimos ponerlo en práctica ya que solo tuvimos acceso a dos áreas en el juego: Itacua que es de las primeras que se ven y Montuyoc, una de las más grandes y desafiantes. Sin embargo, estas dos regiones se parecían bastante. Ambas están llenas de rocas, arena y polvo, por lo que nos hubiera gustado introducirnos en pantanos, subir a las montañas o ver pueblos más variados. A juzgar por las imágenes que hemos visto en varias ocasiones, parece que todo eso estará y definitivamente nos morimos de ganas de explorarlos.

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Antes de llegar al evento en París había una preocupación que no dejaba de atormentarme y era respecto al mundo abierto. En mi opinión, muchos juegos deciden serlo solo por ser parte de la moda y no necesariamente porque aporte algo. Así que cuando me enteré de que este sería el mapa más grande que ha hecho Ubisoft hasta ahora, mi pensamiento inicial fue si sería capaz o no de llenar ese escenario con misiones interesantes, objetos y otros elementos. Se trata de dar a los jugadores alguna razón para explorar las áreas y que el mapa no sea tan solo un gran desierto vacío que recorrer del punto A al punto B. Después de jugar durante un par de horas, mis dudas no han quedado despejadas del todo, pero sí estoy algo más tranquilo. Debido a que los entornos se sienten tan originales, creo que será un placer recorrer las diferentes aldeas y embarcarse en sus misiones secundarias. De hecho, las secundarias que probé estaban relacionadas con ayudar al movimiento rebelde local hablando con los lugareños para recopilar información o desmantelar estaciones de radio de Santa Blanca y por tanto frenar la difusión de su mensaje. Pero como he dicho antes, tenía muy poco tiempo disponible y no sé si todo esto a la larga se convertirá en algo aburrido, por lo que a pesar de que sin lugar a dudas me he divertido mucho jugando, mis preocupaciones siguen presentes.

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