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Godhood

Godhood - Impresiones Early Access

Probamos lo nuevo de Abbey Games, un título de simulación y estrategia basado en deidades.

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Todos nos hemos preguntado en algún momento de nuestras vidas qué se sentiría al ser Dios. El deseo de poder e influencia es una cualidad intrínseca del ser humano. No obstante, la pregunta que más se repite es, ¿qué tipo de deidad seríamos cada uno? Un dios fuerte y justo, como Tyr de la mitología nórdica, o quizás uno caótico y destructivo, más parecido a Ares, el dios de la guerra de la Antigua Grecia. Lo cierto es que no sabemos la respuesta porque somos meros mortales y no el fruto de un linaje divino, pero eso no significa que no podamos simular dicha condición.

El último título de Abbey Games (Reus) nos encomienda la tarea de crear y dirigir nuestra propia religión. Godhood es un simulador de estrategia por turnos en el que representamos a una nueva deidad que trata de hacerse un hueco en los corazones y almas de los seres humanos. Debemos escoger unas creencias y mostrar a nuestros súbditos el camino a la grandeza para escalar puestos hasta que nadie pueda oponerse a la fuerza del dios más poderoso de todos (o de este mundo, por lo menos).

Al principio del juego disponemos de una gran variedad de opciones de personalización para crear nuestro dios a su imagen y semejanza. Nosotros decidimos abrazar el vacío y canalizar nuestro Lovecraft interior dando forma a una deidad a la imagen de Cthulhu, señor de la oscuridad. Con la amplia gama de opciones disponibles no nos resultó difícil crear una figura parecida a un pulpo con un tono verde oscuro y unas enormes alas tenebrosas. Después de diseñarlo, debemos darle un nombre, así como a su religión y creyentes, antes de seleccionar sus virtudes.

Godhood

A diferencia de la creación del dios, este proceso influye directamente en el desarrollo del juego. Solo podemos elegir una virtud de seis (de las cuales, dos se encuentran bloqueadas al principio), la cual determinará la forma de operar de nuestra religión y sus creyentes. Nosotros decidimos seguir la tradición oscura durante toda la partida y escogimos la Guerra como virtud principal, que incrementa la habilidad de nuestros creyentes en el combate cuerpo a cuerpo. Para quienes prefieran un estilo diferente al nuestro, también existe la opción de Paz, que mejora la habilidad de los creyentes con otro tipo de ataques. Por supuesto, también podemos comprobar la diferencia entre los diferentes estilos, ya que existe la opción de tener diferentes partidas guardadas al mismo tiempo.

Una vez completado el exhaustivo proceso de creación, hay que tomar una última decisión, que es la duración de la partida. Ahora mismo Godhood cuenta con tres opciones, de modo que podemos elegir entre una partida corta (100 turnos), normal (200 turnos) o larga (400 turnos) en función del tiempo que queramos pasar con nuestro culto. Cabe señalar que esto no significa que una partida corta solo tenga 100 turnos, sino el triple, puesto que en el mundo de Godhood cada año tiene tres estaciones.

Tras elegir la duración de la partida, empezamos a desarrollar nuestra religión subiendo de nivel a los seguidores y captando nuevos. En este momento el juego empieza a resultar estático y algo monótono. En cada turno escogemos a tres discípulos para que cumplan una tarea, y aparecen nuevas a medida que evoluciona el culto. Aun así, el límite es de seis tareas diferentes a lo largo de toda la partida. Gracias a ellas podemos atraer a nuevos devotos, además de crear fanáticos y ofrendas con las que mejorar los edificios de nuestro campamento.

Godhood

Además de encomendar tareas a nuestros discípulos, durante cada turno podemos participar en un sacramento, que es básicamente un acto de guerra contra tribus y cultos rivales. Para ello, miramos en el mapa del mundo los lugares donde podemos atacar, en función de las zonas que hayamos descubierto y conquistado. El sistema de combate, que no es directamente jugable, supone el punto fuerte del juego. Seleccionamos a los discípulos que queremos mandar a la guerra según sus estadísticas y clases, del mismo modo que escogemos un Pokémon según el tipo contra el que luchamos. Por ejemplo, si un enemigo es de clase Ancestral (lo que significa que puede tener un profeta furioso, que se vuelve más fuerte cuanto más daño sufre), será resistente al daño de la clase Vida, pero débil contra la clase Divino. Por lo tanto, para combatir y ganar la batalla en este caso, deberíamos enviar discípulos de la clase Divino.

El intercambio de tipos no determina necesariamente el resultado de una batalla, ya que también debemos tener en cuenta el nivel de los discípulos, que se puede subir mediante los Sacramentos, así como el resto de clases que combaten y el índice de golpes críticos que producen daño extra. Todo esto, además del hecho de que no podemos controlar qué miembro de nuestro equipo ataca, provoca que ganemos algunas batallas que no debíamos y que perdamos otras tantas. Para contrarrestar el factor suerte, en Godhood podemos personalizar las habilidades que usan nuestros discípulos, aunque esto tampoco implica que vayan a atacar al enemigo que queramos, algo que puede resultar muy frustrante.

Godhood

Además de subir de nivel a los discípulos, subiremos de nivel como deidad cuantos más fieles se unan a la religión. De hecho, este es el camino a la victoria, ya que una vez alcanzado el nivel 10 "nos pasamos el juego". Cada nivel que subimos permite desbloquear nuevas habilidades y edificios con los que acentuar nuestra relevancia como deidad inmortal. Sin embargo, en muchas ocasiones al subir de nivel solo aumentamos en 5 puntos la salud en combate y puede resultar decepcionante, teniendo en cuenta que es un punto de control importante del juego

El estilo artístico y la banda sonora son muy originales y enfatizan el trasfondo tribal del juego. Mezcla el estilo pintado a mano con música tranquila, que se vuelve más animada cuando entramos en combate, y el conjunto da lugar a una experiencia tan amena como relajante. Asimismo, podemos jugar solo pulsando el botón izquierdo del ratón (aunque existe la opción de usar accesos directos de teclado), lo que permite que una partida casual sea una forma de entretenimiento tranquila a la par que accesible.

Para terminar, recordamos que Godhood se encuentra aún en acceso anticipado, lo que significa que se podrían cambiar algunos de los puntos que hemos mencionado. Dicho esto, aunque el juego pueda parecer vacío en algunos aspectos, tiene una base sólida sobre la que Abbey Games puede seguir construyendo.

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