Los usuarios americanos que ya pueden disfrutar de Wii U en sus hogares han tenido que lidiar con la descarga de una gigantesca actualización de lanzamiento: entre 1 y 5 gigabyte de datos que ponen a punto el firmware de su nueva consola (la mayoría de usuarios comunican que se trata de 1GB, pero originalmente diversos medios se hicieron eco de la otra cifra). Wii U salió a la venta ayer en América exigiendo una actualización nada más conectar la máquina a Internet que, por su duración, no ha dejado indiferentes a los jugadores deseosos de ponerla en marcha.
Twitter está inundado de ejemplos sobre las experiencias de la gente, algunos incluso señalando problemas técnicos si se detiene el proceso de actualización.
Wii U también tendrá una actualización de lanzamiento nada más conectarla a la Red en los hogares españoles, pero no se conocen todavía ni el peso ni el contenido del parche.