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Gamereactor Avances Gremlins, Inc.
Avances

Gremlins, Inc.

Una traslación pura de juego de mesa a videojuego con una temáctica muy conocida.
Redacción 15 diciembre 2015

Es divertido jugar a {Gremlins, Inc.} por muchos motivos. El primero de ellos es que es un juego de mesa llevado al mundo digital respetando lo más posible la esencia del tablero y las reuniones con amigos. La resurrección de los juegos de mesa ha llevado a que en los últimos años sea normal ver viajar en uno y otro sentido las licencias, siendo habitual que los videojuegos pasen a las mesas y suelos de las casas y viceversa.

Hemos llegado al punto de que ahora no hay miedo a crear juegos de cartas digitales. Hearthstone es la prueba viviente de que se puede hacer, aunque Gremlins Inc. ofrece una experiencia mucho más pura y concreta, no buscando que compremos sobres y nos sumerjamos en un metajuego de locos, sino que sencillamente pillemos un goblin, nos unamos a una partida online, y nos dediquemos a hacer la puñeta a nuestros compañeros de partida.

La segunda razón por la que {Gremlins, Inc.} es divertido es por su naturaleza guasona, irónica y crítica. El juego, en el fondo, va de una sociedad de gremlins rastreros, miserables, que amañan elecciones, se escaquean de la cárcel o, una vez en ella, medran a base de ser unos mafiosos, de pitorrearse de la autoridad, oprimir al desfavorecido y, en definitiva, de que gane el más bastardo de toda la mesa. Mucho de que sea tan divertido tiene que ver con el hecho de ser españoles, todo hay que decirlo.

La traducción ha sido llevada a cabo por Josué Monchan, un viejo conocido del videojuego español, guionista de Pendulo Studios. Es imposible negar el toque español a las cartas, a las pequeñas descripciones que aparecen en ellas, pequeñas perlas de picaresca y burla castiza. El Gremlins Inc. es de origen ruso, otro país donde la picaresca y la corrupción son el pan nuestro de cada día y parece ser que la labor de localización ha sido más sencilla que al alemán, por ejemplo, donde directamente había actitudes y situaciones que no tenían palabras en ese idioma. Aparte de servir de baremo a la diferencia entre los pueblos europeos, esto indica la naturaleza de este juego, que se mueve en el delicado equilibrio entre progresar tú y evitar que los demás progresen.

Tenemos un tablero y cada jugador tiene a su propio personaje, su propio Gremlin. Tenemos una mano de cartas con diferentes efectos y, además, con un número, que es el que indica cuántas casillas podemos mover si consumimos esa carta en nuestra acción de movimiento. El primer punto de estrategia lo tenemos ahí, teniendo que escoger un objetivo en la mesa y sacrificando cartas para llegar a él.

Efectivamente, las cartas sólo tendrán efecto si las usamos en su casilla correspondiente y si cumplimos una serie de requisitos. Algunas, por ejemplo, requieren que gastemos algo de oro. Hasta aquí, todo normal. La gracia está en que una cosa es querer llegar a nuestro destino y, otra muy diferente, llegar. Por el camino pueden pasar mil cosas que hagan que cambien nuestras prioridades de forma radical. Podemos perder nuestro dinero al caer en las casillas de Sobornos (a no ser que seamos el Gobernador), podemos tocarles las narices a los policías y acabar en la cárcel, un contrincante puede robarnos cartas o mandarnos a una casilla a su elección, podemos perder nuestra capacidad de generar renta...

Cuantos más jugadores hay en la partida, más complicado se hace conseguir nuestro objetivo. El tablero, además, tiene rutas muy marcadas, con flechas que señalan el sentido de nuestra ruta, por lo que una buena recolocación del rival puede retrasarnos mucho. El objetivo final depende de cada partida, pues lo podemos modificar, pero siempre consiste en conseguir una serie de puntos de victoria. Estos puntos de victoria son una de las recompensas de las cartas y son las cartas más importantes. Eso no significa que podamos descuidar esas que nos hacen ganar votos, ya que conseguirán que, cuando se celebren las elecciones, seamos el Gobernador, que queda exento de sobornos y con el que la policía siempre será educado. Esto nos permite llegar a zonas especiales del tablero con más rapidez y sin tanto coste, aunque nos convierte en el blanco de toda la mesa, adonde irán dirigidas todas sus artimañas.

Si por cualquier motivo acabamos en la cárcel en una partida de {Gremlins, Inc.}, tranquilos, no pasa nada. Al contrario que en el Monopoly, aquí estar en la cárcel no significa que estemos una serie de turnos sin hacer nada. Dentro de la cárcel podemos seguir haciendo cosas, asumiendo un comportamiento y medrando dentro del sistema carcelario. Podemos ganar puntos de victoria en la cárcel y, de hecho, se trata de una forma muy válida de hacer nuestra partida. Es complicado, eso no vamos a negarlo, pero es asumible y convierte algo que normalmente es negativo en parte de la gracia del juego.

Los únicos fallos que hemos podido apreciar a lo largo de las partidas a {Gremlins, Inc.} tienen que ver con el diseño y la interfaz. A veces es realmente confuso y el orden de los turnos es algo precipitado. Las cosas pasan demasiado rápido y no te da tiempo a enterarte de qué han jugado tus rivales o de cómo se han movido en el tablero. Es cierto que podemos ver en un registro todo lo que ha pasado, pero resulta algo molesto. De la misma manera, el desarrollo de las partidas es bastante caótico y a veces frustrante. Cualquier estrategia que puedas asumir se puede ir por el sumidero con demasiada facilidad. A la cuarta vez que te frustran los planes en cinco minutos puede llegar a hartar un poquito. Por último, podría ser que existiera poca variedad en las cartas. En un par de partidas medianamente largas ya nos las habremos visto todas un par de veces y es una verdadera pena.

Por lo demás, estamos ante un juego de mesa entretenido al que sólo le hace falta encontrar su ritmo adecuado, la forma de ser más pausado y narrativo y menos reactivo. No creo que se pueda evitar que la mecánica del juego en sí te frustre los planes tan a menudo, pero al menos sí podría conseguir que la velocidad a la que se suceden las cartas en la partida sea la adecuada para no perderte ningún movimiento de los taimados rivales.

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