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The Witcher 3: Wild Hunt

Guía The Witcher 3: Wild Hunt para principiantes

11 consejos para sobrevivir en el territorio hostil y salvaje del precioso RPG de mundo abierto.

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"Abrumador" es un adjetivo bastante apropiado para describir este título de rol y acción de CD Projekt que sale a la venta mañana y del que, por supuesto, ya puedes leer nuestro análisis en profundidad. Wild Hunt es un juego enorme en el que no os van a llevar precisamente cogidos de la mano diciéndoos cómo hacer todo, así que hemos decidido traeros unos cuantos consejos para ayudaros en vuestro viaje inaugural por tierras salvajes. Evidentemente, esto no es una guía en la que os vayamos a decir la localización exacta de los objetos secretos, ya que la exploración forma parte de la experiencia, sino una serie de consejos generales basados en nuestro recorrido (de ya muchas horas de juego) por los campos devastados por la guerra.

1. Tomaos vuestro tiempo...
No os equivoquéis: el mundo de Wild Hunt es grande de la leche. Si queréis explorar todos los rincones, completar todas las misiones, ganar en Gwent, el juego de cartas, obtener todas las cartas especiales y mejorar al máximo a vuestro personaje, podéis tardar tranquilamente unas 100 horas. Este es un juego que hay que saborear poco a poco, sin prisas. Dejad las 25 horas en 'speedrun' para la segunda vez que os lo paséis, si es que le veis la gracia. Acabáis de gastaros más de 60 euros en él, así que más os vale sumergiros en la experiencia.

2. ...porque las conexiones personales lo son todo
Pero hay otra razón por la que no debéis precipitaros: las conexiones personales con las líneas de misiones. Los de CD Projekt Red han hecho un gran esfuerzo para dotar a cada personaje de profundidad y conseguir que las misiones sean interesantes. La mayoría de las principales están colgadas en los tablones de anuncios de los pueblos, y cada vez que leáis un aviso, desbloquearéis la correspondiente 'quest'. Sin embargo, si os dedicáis a correr de un pueblo a otro, pronto empezaréis a acumular avisos y no tardaréis en tener el equivalente fantástico de una lista de la compra de un mes: una larga enumeración de cosas que tenéis que hacer pero que ya no os acordáis por qué. ¿Qué tiene eso de divertido?

3. ¡Arre, caballito!
El mundo de Wild Hunt está plagado de caminos para viajeros muy transitados que conectan unas ciudades con otras. En el momento en el que ensilléis a vuestra montura y comencéis a cabalgar por alguno de ellos, el caballo seguirá automáticamente la ruta que se encuentre delante de sus narices, lo que os permitirá disfrutar del paisaje y divisar zonas interesantes sin necesidad de que vuestro corcel tenga que mirar hacia un punto concreto. Si llegáis a un cruce, lo único que tendréis que hacer es mover el stick en la dirección que queráis que tome Sardinilla para proseguir con vuestro camino.

The Witcher 3: Wild Hunt

4. Salíos del mapa
Mantenerse dentro de los caminos es la forma más segura de viajar por las tierras salvajes de Wild Hunt. Los lobos rara vez rondan cerca de ellos, y para cuando os descubran los bandidos, lo normal es que ya nos hayáis alejado. Si aun así tenéis la mala suerte de sufrir una emboscada, cabe la posibilidad de que haya soldados locales marchando por los alrededores que os puedan echar una mano. Además, para más comodidad, podréis desplazaros rápidamente entre letreros siempre que ya los hayáis descubierto.

Sin embargo, si os limitáis a usar el caballo y los letreros, os perderéis una buena parte de la mortal belleza de Wild Hunt. Cuando aparezca una flecha en el minimapa que indique la localización de un objetivo, os recomendamos que cojáis la ruta directa, es decir, por fuera de los caminos. En los campos haréis frente a bestias, pequeños enfrentamientos, nuevas situaciones y misterios y, de paso, obtendréis puntos de experiencia y descubriréis nuevos objetos.

5. ¿Avanzar a ciegas o con guía?
Este consejo es más bien una preferencia personal. Muchos de los secretos del juego están ahí esperando a que los descubráis, es decir, no tenéis por qué activar una línea de misiones para toparos con un asesinato misterioso o con las ruinas de la mansión de un mago. Sin embargo, si les echáis un vistazo a los tablones de anuncios de los pueblos, aparecerán unos signos de interrogación en el mapa que os indicarán dónde hay un punto de interés. Para nosotros, lo mejor es hacer un poco de las dos cosas. Por ejemplo, una vez nos encontramos con una masacre cometida por una Dama del mediodía, pero cuando entramos en la ciudad descubrimos que había un contrato que consistía en acabar con ella. Está claro que algunos trabajos solo merece la pena hacerlos si os pagan.

6. ¡Fuera pistas!
Un aspecto que está relacionado con lo anterior es la información en pantalla, que podréis personalizar en el menú de pausa, guardado y cargar partida para quitar los iconos de ayuda. Si lo hacéis, un rastro de migas de pan os indicará el camino hacia vuestro objetivo, lo que anula la necesidad de explorar las zonas en búsqueda de pistas. Nuestro consejo es que desactivéis esta última opción y la utilicéis solo como un sistema de pistas adicionales cuando estéis atascados. ¿Qué vais a hacer entonces? Pues abrir bien los ojos y disfrutar de la exploración. Hay una razón por la que los personajes no jugables os proporcionan señales visuales para orientaros mientras exploráis.

The Witcher 3: Wild Hunt

7. Sed conscientes de vuestros límites
The Witcher 3 no ha sido concebido para que completéis todos los objetivos disponibles en una región antes de pasar a otra. Con el nivel de puntos experiencia que tengáis en el momento, algunos de los contratos y 'quest lines' os quedarán muy grandes, por lo que intentar abordarlos sería un suicidio. El menú de misiones os permite desplazaros fácilmente por los contratos completos e incompletos, así que procurad volver a echarle un vistazo cuando hayáis subido algunos niveles. ¿Os acordáis de aquel tentador contrato que estaba fuera de vuestro alcance? Puede que ahora tengáis una oportunidad...

8. Que algo esté dañado no implica que vayáis a morir
En ocasiones, un icono en pantalla os advertirá de que vuestra armadura está dañada o que vuestras armas se han deteriorado. Sin embargo, esto no significa que estéis indefensos, sino que vuestros ataques serán menos efectivos y los golpes que recibáis os provocarán más daño. Aún podéis matar enemigos, solo que os llevará más tiempo y tendréis que aseguraros de esquivar sus acometidas.

Una forma de reparar vuestras armas y armaduras es llevárselas a un herrero, pero merece la pena hacerse con un kit para poder arreglarlas sobre la marcha. Sin duda, estos kits os vendrán de perlas cuando estéis metidos hasta el cuello en una misión. Después de todo, a nadie se le ocurriría ir a montar en bici a la montaña sin llevar lo necesario para hacer frente a un pinchazo, hmmm... ¿no?

9. Comida buena y sencilla
El juego permite vincular un ítem con las direcciones de arriba y abajo en la cruceta. Estos objetos pueden ser, por ejemplo, pociones, y dadas sus rápidas y generosas propiedades curativas más os vale que lo sean, pero al principio, cuando todavía no tenéis los ingredientes para fabricarlas, lo mejor es que optéis por comida normal y saludable. Cuando comemos no se ve ninguna animación, así que si necesitáis recuperar salud durante una lucha que se alarga, sentiréis de inmediato sus beneficios. Solo tenéis que aseguraros de retroceder un poco para darle tiempo a la comida para que haga efecto.

10. Meditad
De vez en cuando, abrid el menú, pulsad derecha y seleccionad la opción de meditar. Esta acción, que se puede llevar a cabo en cualquier parte fuera de la batalla, restaurará todos vuestros puntos de salud al momento sin necesidad que malgastar comida y repondrá vuestras pociones siempre que contéis con los ingredientes para fabricarlas. Meditar también es la forma de hacer que vayan pasando el día y la noche, lo que resulta importante si tenéis que encontraros o luchar con alguien a una hora concreta.

11. Conoced a vuestros enemigos y sed creativos
El bestiario es bastante útil para descubrir datos de las criaturas a las que debéis enfrentaros y a qué pociones y signos son vulnerables. Sin embargo, de vez en cuando tendréis que sacar la nariz del libro y aprender cómo funcionan las cosas en el mundo real (virtual). Cada tipo de enemigo cuenta con unos patrones de ataque propios, mientras que cada especie reacciona de forma diferente cuando ataca en grupo. Por esta razón, tendréis que aprender a detectar, por ejemplo, cuándo un oso está a punto de cargar contra vosotros y cuántas volteretas tendréis que hacer para apartaros de su camino. También es importante saber cómo lidiar con una manada de lobos, así como dar prioridad a la mayor amenaza en un grupo de bandidos (una pista: es el arquero). De todos modos, no hay una única manera correcta de deshacerse con éxito de los peligros, así que tendréis que descubrir cuál es la que os va mejor a vosotros.

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¿Cómo ha empezado tu aventura en Witcher 3? ¿Tienes otros consejos para otros jugadores? Te invitamos a compartir tu experiencia en la sección de comentarios.

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