Los cambios generacionales siempre han sido complicados para diversos géneros que tenían que gestionar el delicado equilibrio entre la esencia original y las expectativas modernas. Uno de esos géneros es el de los juegos de carreras arcade, que como su propio nombre indica se sintió como en casa en los salones recreativos y cuando las consolas empezaron a recibir ports directos en los años 90. Sega Rally, Daytona USA, Ridge Racer... todos, juegos que no ha sabido adaptarse a las tecnologías y audiencias modernas.
De hecho, ni siquiera franquicias más actuales como Need for Speed han sido consistentes, mientras que la irrupción de los mundos abiertos significaba una solución momentánea (Most Wanted, Burnout) pero que no sabía evolucionar a largo plazo (porque no todos pueden ser Forza Horizon). Tampoco los juegos futuristas de velocidad ingrávida han llegado a este presente, con un F-Zero perdido en la memoria y un Wipeout que, pese al esfuerzo de recopilación en PS4, no tiene ni el impacto ni el futuro que se le auguraba.
Así, quitando los exitosos kart racers como Mario Kart, Crash Nitro Racing o Team Sonic, los juegos de coches de hoy en día se reparten entre los de simulación más pura o simracing (Assetto Corsa, Dirt Rally, F1, Gran Turismo) y los que ofrecen una apariencia realista pero una conducción más desenfadada (Dirt 5, Grid, Driveclub). Hay geniales inventos como el destructivo Wreckfest, el acrobático Trials o el creativo Trackmania, pero parece que ya no queda espacio para el arcade racer puro y duro. O, al menos, las compañías de siempre no han sabido encontrarlo (otros tienen éxito moderado con series como Gear Club Unlimited o Asphalt). Todo lo demás, se queda en el tímido esfuerzo indie.
Preguntado sobre este asunto en Twitter por un usuario que sueña con una nueva entrega principal de Ridge Racer, el siempre activo Katsuhiro Harada no habla de esas dificultades transicionales, sino de la responsabilidad directa de las publicadoras:
"Presencié la desaparición de grandes IP desde dentro. Por aquella época, la dirección de Namco tomó muchas decisiones erróneas".
Hay que recordar que Harada-san ya no es únicamente el máximo responsable de Tekken (por cierto, la serie de videojuegos más vendida del mercado), sino que fue nombrado director general de los proyectos de propiedades intelectuales de Bandai Namco. Es decir, sí que puede estar en su mano recuperar franquicias tan legendarias como Ridge Racer, y quizá tenga la fórmula para hacerlo como merecen.
Sin embargo, hubo rumores, insistentes, sobre un hipotético Ridge Racer 8 que saldría en exclusiva para Nintendo Switch para recuperar la esencia de la serie aprovechando el carácter portátil y arcade de la consola, pero a finales del año pasado esa misma línea de especulación terminó en que Namco había cancelado el proyecto. De momento, parece que nadie encuentra esa fórmula.
¿Cómo imagináis un Ridge Racer moderno?

Tras el sorprendente Ridge Racer 3D para Nintendo 3DS, Ridge Racer lleva fuera de pista unos siete años, desde el fracaso del experimento free-to-play Driftopia.