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Reseña de Gadget

Análisis: mando Xbox One Elite

El mando más lujoso comercializado en masa por Microsoft ha llegado a nuestras manos para pasar la prueba.

Cuando Microsoft anunció el mando inalámbrico Xbox Elite el pasado E3 nos quedamos bastante descolocados. En parte porque ya habían dado vía libre a empresas de periféricos como Mad Catz a hacer controladores especiales y en parte porque se suponía que esta era una consola versátil y aglutinadora, para la tele, Skype, Kinect, etc. Pero esto es todo lo contrario, es lo mejor de lo mejor, lo más caro y sofisticado, creado para los jugadores natos, los profesionales.

Tras hacer un análisis de lo que nos ofrece Valve con su Steam Controller, la siguiente parada de la sección de hardware de Gamereactor no podría ser otra que el mando inalámbrico Xbox Elite.

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Por fin hemos podido ver si eso es verdad. Lo hemos tenido y usado durante dos semanas y sí, nos ha dejado encandilados. Quizá tenga que ver que no hemos pagado por él los 150 eurazos que cuesta, que era prestado. Si lo vale o no dependerá de cada uno pero desde el primer momento se aprecia que está fabricado con componentes de calidad. Está recubierto por una superficie de goma mate y que, en sus cuernos, se convierte tiene un carácter más rugoso para aumentar el agarre y para que el sudor no lo convierta en una pista de patinaje, como nos suele pasar cuando jugamos a Alien: Isolation. Incluso pesa lo suyo, o esa sensación deja porque en realidad son solo 78 gramos más que el estándar.

El mando Xbox One Elite viene en una pequeña caja con tres sets de sticks analógicos que cualquiera puede cambiar en cuestión de segundos, ya que van sujetos con una solución magnética. Uno es corto y convexo, otro es más largo y el tercero es mediano y tiene una pequeña hendidura cóncava, como la seta de Nintendo 3DS. No tienen asignación previa así que pueden colocarlos como más te guste o mezclaros entre ellos. Si os sirve de guía, a nosotros se nos ha dado mejor Halo 5: Guardians con el largo, pero hemos conducido con más procesión en Forza Motorsport 6 con el corto.

Más alternativas, esta vez en la cruceta. El D-pad que viene por defecto puede ser sustituido por otro con un diseño más octogonal. Está pensando sobre todo para controlar los juegos de lucha y nosotros hemos podido sacarle jugo haciendo todas las técnicas de Ken en Ultra Street Fighter IV (en PC) sin tener que exagerar demasiado el gesto.

Los botones en sí no son intercambiables, ni los frontales ni los traseros. Lo que sí se puede hacer con los gatillos es pasarles un calibre para que sean más o menos sensibles. Ahí ya está la necesidad, porque por ejemplo dan más resultado en títulos que requieren una respuesta muy rápida, como por ejemplo shooters, y lo hemos comprobado con Call of Duty: Black Ops 3.

En la parte de atrás, además, hay cuatro manetas paercidas a las que tienen los mandos Scuf, a las que se le puede dar una utilidad a través de una app que se instala en la Xbox One. Están pensadas para que los jugadores que se pasan muchas horas con un título como los FPS tengan ahí guardadas funciones asignadas a botones más incómodos. Por ejemplo, para poner ahí las granadas o el cuerpo a cuerpo y evitar así tener que mover los dedos del gatillo. Están diseñadas para gente que tiene un tamaño de mano medio y tienen un acabado muy bueno, dan buena respuesta y emiten un clic fuerte al llegar a su tope para que se escuche en todo momento.

La cosa no está tan clara cuando quien tiene el aparato entre manos las tiene más grandes de la cuenta. Hemos hecho la prueba y en ese caso se convierten en un problema, quedan como en medio de todo, provocan una tensión innecesaria para no ser pulsadas cuando no toca y acaban por molestar. El lado positivo es que se quitan en un instante y se devuelven a su caja a esperar a otro jugador que sí las requiera.

En la oficina tenemos dos mandos Scuf siempre presentes, uno configurado para Xbox One y otro para PS4, y no podemos pasar la ocasión de compararlo con el mando inalámbrico Xbox One Elite. Que es más sensato que enfrentarlo con un mando corriente de Microsoft, porque es como poner a un Fiat 500 frente a un Ferrari. Lo hacemos porque los mandos Scuf son sensacionales, incluso tienen más opciones de configuración en función del título que está corriendo en la máquina y tienen su pieza circular óptima para los juegos de lucha. Además, son más baratos.

Pero el élite de Xbox One transmite una sensación más positiva en prácticamente todos los sentidos, tanto en general como en el repaso pieza por pieza. En todo momento se viene a la cabeza el concepto calidad, y eso también incluye a esas manetas incluso aunque las desechemos. No hay nada que nos haga pensar que este mando no vale lo que cuesta. Lo que sí tendría justificación es que hubiera traído un kit de recarga y la posibilidad de mapear macros con los botones traseros. Parece que no podía ser perfecto.

NOTA: La reseña original es de nuestro compañero de Gamereactor Suecia Petter Hegevall, y en su sección los análisis de hardware y gadgets se puntúan con una nota. En este caso, la valoración fue de 9/10 y los pros y contras como siguen:

09 Gamereactor España
9 / 10
+
Increíblemente ergonómico, un acabado fantástico, gran agarre, botones de calidad y mucha presición, un peso muy adecuado, muchas opciones de personalización.
-
No tiene una batería recargable, es caro.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países
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