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Hey! Pikmin

Análisis de Hey! Pikmin

Olimar y los Pikmin cambian de perspectiva y lo hacen todo más sencillo.

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Pikmin lleva, exactamente, cuatro años y un día (si nos ceñimos al lanzamiento europeo) sin contar con un nuevo videojuego. Wii U fue la última afortunada en recibir la visita de los simpáticos y diminutos extraterrestres de colores con Pikmin 3, una obra sobresaliente que nos volvía a recordar por qué adoramos a estos seres que dan nombre a la franquicia.

Volviendo al presente, y con la consola del GamePad casi en el olvido, toca volver a hablar de Olimar y sus compañeros de colores, pero no como muchos esperarían. Esta vez le ha tocado a Nintendo 3DS contar una historia de exploración planetaria, de aprovechamiento de habilidades y de plataformeo. Sí, plataformeo. Porque la cámara aérea se despide en esta ocasión y da paso al archifamoso scroll lateral, porque la gestión y planificación da paso a los puzles y a la habilidad, porque así es Hey! Pikmin.

Olvida todo lo que sabías de Pikmin, reinicia tu cerebro e imagina a estos bichitos correteando de un lado a otro en un entorno 2.5D, entonces podrás hacerte a una idea de lo que supone este spin-off. Bueno, mejor no reinicies del todo, porque hay cosas que se siguen manteniendo. Las señas de identidad de esta IP que nació en la época de GameCube siguen presentes, aunque divididas en dos pantallas.

Hey! Pikmin

Hey! Pikmin no encaja en lo que denominaríamos Pikmin 4. Es una experiencia más relajada (todavía) que cualquiera de las aventuras tradicionales de Olimar y compañía. De nuevo nos coloca ante un intrépido capitán que trabaja para la compañía Hocotate y que, mientras soñaba con volver junto a su familia, se ve obligado a hacer un aterrizaje forzoso en un planeta desconocido para él, pero no para el jugador que ya se ha visto en una situación parecida en ocasiones anteriores. La misión es clara y sencilla: tienes que reunir 30.000 unidades de lustronio para reparar tu nave y volver al espacio, y te toca explorar.

Acuñarlo como exploración no es totalmente justo, aunque el título lo enfoque como tal. Para conseguir este preciado recurso debes avanzar por distintos niveles recogiendo brotes u objetos muy familiares. Ese toque de misterio que conecta este mundo de ficción con el nuestro y que hemos podido observar a lo largo de toda la franquicia, ha vuelto, también con los descacharrantes nombres y descripciones que Olimar da de ellos. Lo que para ti es un cepillo de dientes, para él es un "Fósil de Lombriz Crestada"; lo que ves claramente como un cartucho del Super Mario Bros. de NES, para él es una "Crónica Familiar". El humor que nace de la inocencia (e incluso ignorancia para el jugador) de este personaje sigue haciéndolo tan entrañable como siempre.

Hey! Pikmin

Pero para entrañables los Pikmin. Estas criaturas podrían estar en la cúspide de seres de videojuegos que querrías tener en casa, y su personalidad (o falta de ella) y curiosidad siguen tan presentes como siempre, como también su valor como herramienta clave para avanzar en el juego. Porque, que no te engañen, aunque sean la mar de simpáticos, vas a dedicarte a tirarlos por los aires y llamarlos a golpe de silbato durante toda la partida.

La mecánica principal de Hey! Pikmin no es otra más que lanzar a estos bichitos de colores. Además de para activar el jetpack del protagonista, a golpe de stylus (los únicos botones que pulsas son la palanca para mover a Olimar y los traseros para ver el mapa), decides dónde y con cuánta fuerza lanzar a los Pikmin para que recojan, ataquen, rompan o hagan lo que sea que tengan que hacer. Su función y sus características dependen de su forma y color, algo que queda bien diferenciado con un simple vistazo. Así, los Pikmin azules son los únicos que pueden nadar, los amarillos son ligeros y conducen la electricidad, o los de piedra son pesados y pueden romper corazas de enemigos o cristales que te impiden el paso.

Esta forma de jugar diferencia claramente a la entrega de 3DS de cualquiera de las vistas en sobremesa. Se mantienen las diferentes propiedades de los Pikmin, pero la esencia de la jugabilidad se centra más en los puzles, en acabar con los enemigos machacando la pantalla táctil y en llamar a nuestros compañeros con la misma. Aquí no hay que preocuparse de que caiga la noche, ni de que tus diminutos amigos vuelvan a la base con lo que recojan para tener suministros. Los niveles tienen un principio y un final, y superarlos solo requiere avanzar y conservar Pikmin para abrirte paso o devanarte los sesos para conseguir ese objeto que parece inalcanzable. La gestión se ha cambiado por los puzles y la planificación por los reflejos y la puntería.

Hey! Pikmin

Superando las distintas zonas y completando los sectores que las albergan, tienes sitio para descubrir niveles alternativos para ampliar tu cuadrilla de Pikmins o conseguir más unidades de lustronio. Seguramente te preguntes para qué quieres aumentar la cantidad de estos seres, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez que empiezas un nivel no cuentas con ninguno (los encuentras escondidos por distintos puntos del escenario y los "reclutas" con tu silbato, nada de sacarlos de la tierra), y la respuesta está en el Parque Pikmin. Un lugar en el que se reúnen los que te quedan al acabar cada nivel y donde los mandas a diferentes zonas para que exploren por su cuenta y te den más recursos para tu nave. No es una función vital, ya que el grueso se encuentra en los niveles de desplazamiento lateral, pero permite un cambio de aire con eso de asignar criaturas a lugares concretos para que busquen mientras juegas. Un guiño a la experiencia tradicional en la saga, pero no hace más que de añadido; apenas tiene profundidad para ser algo más.

Este cambio de tercio en género y formas invita a interpretar a Hey! Pikmin como lo que es, una perspectiva diferente ante algo establecido. Tiene cosas muy buenas, de hecho aprovecha las dos pantallas para que tengas una visión más ampliada de cada nivel (más de una vez tendrás que lanzar a tus Pikmin a ella para que cojan o rompan algo); pero se queda a medio gas, no supone un desafío y tampoco cuenta con una duración destacable.

Hey! Pikmin

Se puede superar en unas diez horas si se te da bien, incluso sin morir ni una vez sí eres ligeramente diestro y no te despistas demasiado. Lo mejor que tiene se debe a la simpatía de su mundo y sus personajes, y también al factor rejugable que posee. Llegar al final la primera vez se puede hacer con cierta rapidez, pero conseguir todos los objetos escondidos, o más bien saber cómo llegar a ellos ya es otra historia. En ese sentido, este spin-off esconde mucho más de lo que parece tras un primer vistazo.

Esto último no se lograría si los puzles no tuvieran un buen planteamiento. Arzest ha aprovechado las dos pantallas para elaborar unos niveles que necesitan más de una visita para ser explorados al completo. Puede que la dificultad no sea su punto fuerte, pero el ritmo de juego y la exigencia son perfectos para algo relajado, que invite a hacer esa búsqueda tan necesaria para conseguirlo todo.

Sorprende, de primeras, que no se aproveche el efecto 3D. Todos hemos fantaseado alguna vez con ver a los Pikmin corriendo y aprovechando las tres dimensiones de la portátil, y esta vez solo se ha aprovechado el poder verlos actuar simultáneamente en dos pantallas con un acabado que cumple, a secas. No se trae una fidelidad visual sobresaliente, ni tampoco una tasa de fotogramas excepcional, y eso hace que sentirte un ser diminuto entre el follaje, en las grutas o hasta en zonas de obras (¿alguien sigue sin creer que Olimar esté en la Tierra?) pierda impacto; como también lo pierde su banda sonora, con melodías suaves, meros acompañamientos que ganan algo de intensidad en los combates contra jefes, pero nada más.

Hey! Pikmin

Tiene sus pros y sus contras. Es una grata sorpresa ver que encaja sin problemas en un género tan distinto al que se orientó desde su nacimiento, se hace divertido manejar a los Pikmin con la pantalla táctil y controlar las dos pantallas de 3DS para no perderse ni un ápice de lo que pasa; pero le falta camino para estar a la altura. Entretiene, tiene ese pequeño pique de "una partida más" y conforma una experiencia de juego más relajada, sin las tensiones de un contador de tiempo o la gestión de recursos; aunque es eso mismo lo que hace que se sacrifique una mayor dificultad, que se pierda la exigencia en el plataformeo en pos de un ritmo más lento.

Hey! Pikmin es una entrega ideal para introducir suavemente a los que no conozcan a los Pikmin. Mantiene el espíritu simpático y entrañable que derrochan estos pequeños seres y propone un enfoque completamente distinto a lo tradicional en la franquicia. No reinventa la rueda, solo cambia el punto de vista; y eso le hace muy atractivo de cara a quienes prefieren algo más sencillo.

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Hey! PikminHey! Pikmin
07 Gamereactor España
7 / 10
+
Control impecable, invita a la rejugabilidad, bien planteado para partidas cortas.
-
Se hace corto, demasiado "facilón", no termina de aprovechar lo que tiene.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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