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Final Fantasy XVI

Impresiones Final Fantasy XVI: Un soplo de aire fresco que va a rejuvenecer toda la saga

Nuestras primeras horas con el ARPG de Square Enix han superado con creces cualquier expectativa que teníamos antes de coger el mando, y os relatamos paso a paso todo lo que hemos visto.

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Pocas, muy pocas series de videojuegos pueblan el imaginario colectivo de los jugadores como lo hace Final Fantasy. La longeva saga de Square Enix tuvo su mejor época durante el ciclo de la primera PlayStation, aunque ya estaba plenamente asentada en Japón desde mucho antes. En muchos aspectos, el éxito de la primera consola de Sony y el de Final Fantasy tienen una relación simbiótica, por lo que siempre ha tenido un tratamiento muy especial con cada nueva entrega que han lanzado, aunque las últimas no tuvieron el éxito ni de crítica ni de público que tuvieron antes de Final Fantasy X. Pero desde hace tiempo soplan vientos de cambio en el estudio, y el ojo de la tormenta lo genera un nombre: Naoki Yoshida.

El redentor de Final Fantasy XIV, que consiguió revertir el fracaso del MMORPG para convertirlo actualmente en uno de los mejores exponentes del género, se ocupa ahora de producir la próxima entrega titular de la serie, Final Fantasy XVI. Y parece que con él a los mandos llegan algunos de los cambios más radicales y arriesgados que hemos visto en una saga tan asentada. Y como no podíamos perdernos la oportunidad de probarlo por nosotros mismos, aceptamos gustosos la invitación para probar las primeras horas del juego y asistir a la presentación de Yoshi-P y su equipo en Madrid hace unas semanas.

Final Fantasy XVI

Tras las debidas presentaciones, es el propio Yoshida el que nos detalla qué vamos a poder ver con esta demo: Una historia en un mundo de fantasía medieval oscura y compleja llamado Valisthea, llena de luchas intestinas y conflictos entre naciones por controlar los Cristales Madre, las fuentes de éter (magia) con las que las naciones cimentan su soberanía y que, gracias a algunos individuos llamados Portadores, puede ser controlada a voluntad. Ya en este punto nos encontramos con algunos puntos que evidencian una historia mucho más profunda que en anteriores entregas, al hablar sobre el modo en que cada una de las 5 naciones trata a estos usuarios de la magia: mientras que algunos reinos los tratan como individuos valiosos y bien cuidados, otras naciones los utilizan como meros esclavos o herramientas, sin ningún tipo de valor humano. Para más inri, cada nación cuenta con un arma secreta, humanos (los llamados Dominantes) que poseen en su interior el poder casi divino de los Eikon, representaciones de los elementos. En medio de esta estado de guerra constante encontramos a nuestro protagonista, Clive Rosfield, el hijo mayor del Archiduque del Gran Ducado de Rosaria, y aspirante a guardia ducal personal de su hermano Joshua, el Dominante del Fénix, eikon del fuego.

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La prueba organizada por el equipo de Yoshida comporta tres secciones diferentes de la aventura y una especial, expresamente creada para la ocasión y que no aparecerá en el juego final, para mostrar algunos aspectos avanzados del combate donde nos enfrentamos a Garuda.

Final Fantasy XVIFinal Fantasy XVI

Las dos primeras secciones engloban, por tanto, el prólogo completo de la aventura y los primeros compases de la aventura principal en sí, donde comprendemos mejor la historia que nos presentan, los personajes y el novedoso sistema de combate. Bueno, novedoso para la serie, claro, pero seguro que si has jugado a los últimos Devil May Cry, esto te va a sonar muy familiar. Aquí podría elaborar casi un avance aparte sobre el argumento y la historia que nos presentan magistralmente, pero no hay ningún tipo de spoiler en estas impresiones. Nada ni nadie debería estropear esta parte a los jugadores.

Pero sí que puedo afirmar que estamos ante uno de los argumentos más potentes y mejor narrados de toda la serie, si no el mejor. Este mundo de Valisthea toma mucho de las ficciones como Juego de Tronos, y las escenas de violencia y temas adultos no tienen ningún tipo de tabú aquí. Las primeras horas en el prólogo (aproximadamente dos horas, por si te lo estás preguntando) nos llevan a la juventud de Clive, cuando ya despunta por ser un prometedor espadachín que quiere honrar a su familia, pero al que la realidad golpea con fuerza, lo que nos lleva a un tiempo después, donde encontramos a un Clive mucho más cambiado que, por circunstancias, acaba en la Guarida de Cid, un revolucionario que pretende acabar con el sistema. Esta guarida será además nuestro hogar durante buena parte del juego, sirviendo como refugio y hub principal entre misiones y escapadas y donde podemos retomar misiones secundarias (por ahora mi mayor decepción, porque son tan sosas y básicas como las de FF XV), mejorar nuestro equipo y estrechar lazos con los compañeros.

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Final Fantasy XVIFinal Fantasy XVI

Aunque en este punto no pude ver mucho sobre estos posibles aliados, sí que pude probar algunas órdenes con el que será nuestro incondicional compañero de aventuras Torgal, el perro. En una pequeña sección de mundo semi-abierto (porque no, FF XVI no es mundo abierto, aunque sí tiene secciones tan amplias que podría parecerlo) también pudimos ver que el sistema de gemas engarzadas a las armas también estará presente, si bien no pudimos explorarlo en las primeras horas de aventura. Torgal puede atacar a los enemigos marcados y servir como apoyo mientras descargamos toda la furia con Clive. Y de cómo esta furia se refleja pasamos al punto más evidente y destacado de Final Fantasy 16. ¿Este sistema de rol y acción pura convencerá a los jugadores?

El combate es, ante todo, un auténtico desfile visual donde prima más la espectacularidad que la pericia del que va a los mandos. No quiero que me malinterpretéis: aquí tenemos una parte táctica entre ataques, esquivas y bloqueos (el parry aquí brilla sin nada que envidiar al trabajo de FromSoftware en Sekiro), y otra de encadenar combos de magia y espada con los que acabar con batallones enteros de enemigos. Los controles son tremendamente sencillos: con el botón X realizamos el salto, con el cuadrado el ataque básico, con el triángulo la magia, y con el círculo el poder eikon que brinda el Fénix a todos los Portadores de su región.

Final Fantasy XVI

La parte más técnica y menos 'machacabotones' la conseguimos con el R1, que activa la esquiva. Si además la realizamos en el momento justo, realizamos un contraataque que hace un extra de daño. Todos los ataques van mermando la barra de ímpetu del enemigo, que al bajar le deja expuesto a un combo colosal que será determinante para la victoria. También contamos con ese parry - ataque certero, cuya apertura veremos con facilidad con un destello azul. El bloqueo perfecto ofrece además un variado set de movimientos dependiendo del enemigo que tengamos enfrente,

Hay que ser justos, y decir que, tras una hora de juego, el sistema se vuelve completamente familiar y quizá un poco escaso. Muchos enfrentamientos los pude realizar incluso soltando la mano izquierda del Dualsense y manejando solo los botones que he mencionado arriba para acabar con casi cualquier enemigo. Pero esto solo sirve para la mitad de los enfrentamientos, porque aún no hemos hablado de los titánicos enfrentamientos entre los eikon. Estas serán sin duda las secciones que quedarán para el recuerdo cuando el mundo juegue a Final fantasy XVI. Una combinación entre secuencia guiada y una sucesión de QTE, secciones al más puro estilo 'matamarcianos', juego de lucha... solo pude ver tres de ellas, pero ninguna se parecía remotamente a la anterior, ni en estilo y en lo visual. Y precisamente no quiero acabar estas impresiones sin hablar del músculo técnico de FF XVI, el nuevo techo en PlayStation 5.

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Toda duda que pueda suscitarte el cambio del rol por turnos a acción pura se disipa en cuanto te descubres completamente absorto por las secuencias de acción, con una fluidez que ya quisiera cualquier triple A occidental, y que además han creado uno de los mundos más detallados, nítidos y preciosos de toda la historia de los videojuegos. Y la banda sonora está a otro nivel, tanto en sus composiciones épicas como en su integración con la narrativa, ya que incluso para el lore del juego se han compuesto varios temas populares que escuchamos entre los aldeanos del castillo, o entre los soldados que marchan a la batalla.

Y tantos pequeños detalles que no puedo (ni debo) desvelar de mis cuatro horas largas que se pasaron como un suspiro jugando estos primeros compases de Final Fantasy XVI. Un juego que estoy seguro que será el lanzamiento más importante del verano y desde ya un serio candidato a Juego del año (y sí, ya puedo compararlo con la revolución de Zelda que hemos vivido). No puedo esperar a que llegue el 22 de junio para poder volver a Valisthea.

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