¿Cómo destacar entre la multitud actual de RPG de acción de fantasía oscura y juegos de acción frenéticos de distintos estudios asiáticos? Como de costumbre, Capcom parece haber encontrado la respuesta echando un vistazo a su propio catálogo, al tiempo que intenta ofrecer algo ligeramente diferente y revivir una de sus franquicias durmientes. Y aunque seguimos esperando el regreso de Devil May Cry más pronto que tarde con una sexta entrega para los fans del estilo trepidante, las 2,5-3 horas que pasamos con el inminente Onimusha: Way of the Sword nos confirmaron que, aunque no sea nada revolucionario, su fórmula clásica y su personalidad genuina lo convierten en algo que nos apetece mucho jugar hasta el final cuando salga a la venta el 4 de septiembre.
Así que, en otras palabras, ¿qué hay entre la interminable avalancha de hostiles soulslike y los ocasionales hack and slash? Algo como este título. Se trata más bien de un juego de acción y aventura, y no es tan exigente ni tan duro como los dos extremos mencionados, ni tan lento ni tan rápido, gracias a su ritmo más pausado. Morirás muchas veces, eso sí, sobre todo con los jefes deliberadamente irritantes (aunque rematadamente bien diseñados), como el hijo de un Genma Rasho-gan, pero es una experiencia mucho más concentrada en la que puedes confiar en tu espada (lógicamente), tu guantelete y tu ingenio.
Tampoco se toma a sí mismo demasiado en serio, y aunque el protagonista, Miyamoto Musashi, no suelta frases ingeniosas cada pocos segundos como si fuera Dante o Bayonetta, puedes esperar algo de humor y actitud ante lo que, en realidad, es una historia a veces espeluznante.
La historia empieza, al más puro estilo nipón, presentando demasiados nombres, ideas y objetivos a la vez, pero se vuelve muy fácil de seguir, e incluso cautivadora hasta cierto punto, una vez que el juego ha explicado sus mecánicas iniciales. Nuestro amigo Miyamoto se enfrenta a su rival y antagonista, Ganryu Sasaki, desde el principio, y ambos comparten la misma maldición, aunque con intenciones diferentes, ya que tienen que seguir alimentando su Guantelete Oni con almas de Genma. Ganryu mataría a inocentes, pero tú prefieres acabar con monstruos malvados para recolectar más almas. Sin embargo, ¿acabará nuestro héroe cediendo al poder oscuro o se controlará, salvará a su pueblo y encontrará una cura?
Aunque los enemigos de a pie no podrían ser más genéricos (zombis de la era Edo que deambulan por los bosques y calles en ruinas de Kioto), las criaturas más grandes o los jefes son toda una declaración de intenciones desde el primer momento. Hasta ahora, sus diseños son interesantes, sus patrones y comportamientos enganchan, y la forma en que marcan el ritmo de la historia parece acertada.
El Daidara, "Glotón Baboso", no tarda en aparecer ante ti como una especie de jabalí-unicornio con colmillos de Anancus, y el hecho de que se comporte como un divertido personaje de anime subraya el enfoque desenfadado del juego. "¡Huele a oni!", no deja de decir mientras se abalanza sobre ti, y esta batalla es la mejor forma de aprender lo importantes que serán dos cosas en el juego completo: desviar y repeler en el momento justo para detener a tus rivales de una vez por todas mientras les agotas la resistencia, y recoger constantemente las almas azules y marrones que expulsan, antes de que tu oponente las absorba de nuevo como refuerzo. Ah, y también nos ha enseñado que estas bestias pueden destrozar el entorno y usarlo en tu contra... o al revés.
"Espera, ¿quién eres tú? — Buena pregunta, cuando lo sepa, te lo digo, cerdo"
Además, las batallas, tanto las grandes como las pequeñas, tienen un toque elemental, ya que nuestro héroe puede cargar un medidor de ignición, lanzar ataques que pueden provocar un incendio en terrenos adecuados y también enfrentarse a enemigos con poderes de fuego. Y cuando no se enfrenta a un gigantesco Genma, Miyamoto-san parece bastante ágil mientras recorre el mundo, superando vallas y obstáculos con elegancia. De nuevo, a diferencia de otros géneros de moda, no puedes saltar manualmente, ya que toda la acción es con los pies en la tierra, pero al estilo de Zelda: Ocarina of Time, puedes brincar automáticamente por encima de pequeños huecos.
Al principio, los escenarios más lineales eran cuevas y acantilados oníricos de dimensiones paralelas, donde las grietas de las rocas están llenas de oro y donde tendrás que resolver puzles ambientales muy sencillos (al menos hasta ahora) para seguir avanzando, y donde los glifos Oni ocultos solo se pueden ver con la Visión Oni de Musashi (L2+R2).
Sin embargo, una vez más, en cuanto le coges el truco, una zona más amplia y abierta en Kioto te permite explorar más o menos a tu antojo, con varias misiones principales y secundarias disponibles en un mapa que va creciendo. No es una experiencia de mundo abierto al 100%, pero supone un bienvenido cambio de ritmo y de enfoque respecto a las zonas más lineales y a los épicos encuentros con los Genma.
Tras derrotar al primer Genma importante, también hemos descubierto más sobre la historia, y tenemos que volver a referenciar a OoT: tendrás a tu propia Navi en Onimusha: Way of the Sword. Se llama Shizuka Gozen, procede de la dinastía de los Oni que gobiernan el infierno y te plantea otro enigma una vez que hayas despertado a la "dama del guantelete":
No vivo en un guantelete por elección —no respondo ante ese nombre— el poder de los Oni es lo único que te mantiene con vida; sin el guantelete, morirás"
También dice que es agotador salir de tu guantelete con toda esa miasma, pero eso forma parte del humor que mencionaba. Y a medida que se entrelazan los momentos más de refugio humano de la historia, también conocimos a Ono no Takamura sensei, el maestro de Miyamoto, para seguir entrenando y progresando, y a la joven Izumo no Okuni, nuestra amiga protegida. Pero Onimusha es ominoso:
"A la velocidad que se expande la miasma, me temo lo peor. Siento que hay más grietas abiertas en esta zona"
Con el amuleto del sanador y un fragmento de Johari (un trozo del espejo del rey del infierno, Enma), y a medida que te abres paso a tajos durante las primeras horas del juego, también desbloqueas poderes adicionales y Armamento Oni (cruceta a la derecha, por ejemplo la Batevientos, una naginata de doble filo que causa un tornado) para que tanto tu combate como tu supervivencia sean más variados, estratégicos y equilibrados. En un toque de progresión más propio de los RPG, los amuletos se pueden mejorar canjeando almas rojas y "favor", lo cual también tiene que ver con hacer ofrendas a los dioses en los santuarios. Pero no le des demasiadas vueltas, ya que está bastante bien explicado y pronto lo aceptarás como parte de los recursos a tu disposición.

Izquierda: Te presento a Daidara, que siempre tiene hambre. Derecha: Las escaleras del templo Kiyomizu-dera.
Del mismo modo, hay árboles de habilidades sencillos de entender pero completos, donde puedes mejorar tu habilidad de repeler (esto será imprescindible, créeme), el estado ígneo, el poder Issen la potencia del arco, el sigilo, etc. Y, por supuesto, tu guantelete, aportándole miasmita. ¿Quieres aún más de esto? Desbloquea nuevos ropajes volviendo a enfrentarte a los jefes y refuérzalos con cáñamo y algodón, consigue nuevas habilidades básicas y especiales, desbloquea combos y una mejor Visión Oni...
"Siento como si a cada segundo que pasa fuera menos humano - Te guste o no, si quieres quitarte el guantelete, tendrás que matar a más Genma, y para matar a más Genma, tendrás que mejorar el guantelete"
En la parte final de nuestra demo, nos embarcamos en una peculiar misión de recados llamada "Ten cuidado con lo que deseas" para recuperar varios ídolos robados repartidos por un mapa que seguía limitado por las barreras del miasma. Es claramente un relleno, sí, pero del bueno. Lo interesante aquí era la historia que había detrás: una mujer tuerta y un hombre lisiado que ya no sufren, ya que, al haberles amputado un ojo y una pierna respectivamente, ya no tienen que ver ni enfrentarse a sus miedos. O la idea de no tener que tocar una música horrible si te cortas los dedos. Reunir a los ocho guardianes de la entereza debería poner fin a esta locura, y la mente malvada detrás de todo era Rasho-gan, azote de los destinos, el "Torsionador de Deseos", un monstruo humanoide con ocho brazos, tentáculos y tantas manos que no puedes contarlas. Una batalla contra el jefe muy exigente que acabó resultando tan estridente como satisfactoria.
"Pobres humanos, huelen un poco de miasma y vienen en manada para donar que si esto, que si lo otro"
Este fue el momento álgido de nuestra sesión, mientras descifrábamos sus intrigantes patrones y puntos débiles y disfrutábamos de nuestras animaciones de esquiva de lo más molonas. Fue la primera prueba de fuego del juego, al menos en el nivel de dificultad "Acción" (siendo "Historia" el más fácil), y nos costó más de diez intentos que nos pusieron el corazón a mil.
A partir de ahí, no te voy a destripar mucho más. El misterioso samurái Yorimasa ayuda a Miyamoto por alguna razón y le otorga el poder de los ocho guardianes para que pueda romper las barreras de miasma y, así, abrir nuevas zonas en el mapa. Nuevos enemigos grandes y pequeños, pero más singulares (como los monstruos de roca tipo Ent en Kioto o los fascinantes Kubi Akari bicéfalos) invaden el mapa desde nuevas Grietas mientras intentas salvar a los ciudadanos en su último suspiro. A veces, usas recursos del escenario al estilo Resident Evil 4 o 007 First Light, por ejemplo pegando una patada a un carro o tabla de madera para aplastar a los caminantes.
"Shizuka escapó en el guantelete; el resto de su clan probablemente ha muerto. Llegaron los Oni desde el infierno bajo el comando de un líder extraordinario, Minamoto no Yoshitsune. Su estrategia fue superior: saqueó el infierno y se llevó dos guanteletes como trofeos a Ganryu y a Musashi" - ¿Por qué motivo? ¿Y es el padre de Shizuka?
Después toca un tercer jefe llamado Byakue, "Cien Profanaciones", una bestia entre gorila/oso de pelaje albino y dura como una roca que solo sabe hacerse más fuerte, así que tendrás que agotarle primero la resistencia para tener alguna oportunidad. ¡Te agarra con su pelaje! ¡Argh!

A la derecha: Te encontrarás con Rasho-gan en el santuario de Konpiragu, «un destino popular en Kioto para quienes necesitan ayuda para romper vínculos».
Un comentario sobre los gráficos en general y sobre Onimusha: Way of the Sword en Nintendo Switch 2
Por último, no esperéis un juego visualmente descomunal ni gráficos y escenas 'cinemáticas' de primera categoría, por mucho que utilice el RE Engine de Capcom: su combate con espadas y sus entornos más orgánicos le exigen más recursos en comparación con, por ejemplo, Resident Evil Requiem. También diría que es más discreto en cuanto a la producción, así que incluso en PS5 Pro, aunque funciona de forma muy sólida y fluida, no era precisamente un espectáculo visual.
Ahora bien, puedes culpar o valorar el hecho de que funcione correctamente en Switch 2. La tasa de fotogramas es un poco baja en modo portátil (donde puedes fijarla a 30 fps), pero, al igual que en Requiem, los efectos del pelo y su física son las diferencias más evidentes, y tengo curiosidad por verlo en modo TV, ya que parece otro port decente y totalmente jugable desde el primer día en la consola de Nintendo, que conserva el espacio de color, el HDR y unos tiempos de carga sorprendentemente rápidos.
Pero hay una cosa: Más vale que Capcom se dé prisa en añadir controles de movimiento tanto a la versión de PS5 como a la de Switch 2, más allá de los Joy-Cons separados (que ahora mismo son la única forma de activarlos, ya que puedes mover la mano para blandir la espada), ya que marcan una diferencia enorme y muy bienvenida a la hora de apuntar con el arco, en comparación con la alternativa analógica más torpona.
Pero, en general, tengo muchas ganas de jugar al juego completo durante las próximas semanas para ofreceros una reseña antes de su lanzamiento, que tendrá lugar en menos de un mes. Onimusha: Way of the Sword puede que no retrate el Japón del periodo Edo más bonito que hayamos visto nunca, pero sus increíbles monstruos están a la altura, no da la sensación de ser ni un soulslike ni un frenético hack and slash, y lo más importante, parece que ofrece mucha diversión gratificante a la vez que lleva su propia personalidad con orgullo.

Los diseños de los Genma son una auténtica locura.