Análisis: Inazuma Eleven: Victory Road - El fútbol de Level-5 en su máximo esplendor
Sí, más vale tarde que nunca. Jonathan se ha lanzado a una de las joyas JRPG que pasamos por alto el otoño pasado.
En 2025, Level-5 revivió dos de sus series más queridas de Nintendo 3DS, Fantasy Life e Inazuma Eleven. Quince años después de Inazuma Eleven 3, por fin nos sirven el siguiente título de la imaginativa serie de JRPG sobre alumnos de primaria que sueñan a lo grande y quieren conquistar el mundo con su fútbol mágico, y marcando goles que revientan la portería. Level-5 consigue una vez más, quizá mejor que nunca, capturar el drama y la aventura del fútbol y subirlo de nivel, pero yendo sobre seguro con un mundo colorido y lleno de alegría. Es sencillamente fantástico.
Ha habido un cambio generacional en el universo de Inazuma Eleven. Mark Evans, que era el protagonista de los títulos originales, ya no juega al fútbol. Ahora es su hijo, Harper, quien corre por el campo. Es un auténtico prodigio. Nadie se acerca a su talento. De hecho, se aburre y se toma el juego a broma. Frente a él está Destin Billows. Destin es nuestro protagonista, y su salud le impide cumplir su sueño de jugar al fútbol. Tiene que empezar en un nuevo colegio donde se ha prohibido patear balones. Por eso, Destin cree que aquí puede escapar de su sueño. Cree que puede escapar de su destino, pero al poco tiempo se encuentra con Briar, un chico que adora meterse en líos y que es un poco "broncas". Éste encuentra una salida a su frustración iniciando peleas con los matones de la ciudad. La mente futbolística de Destin ve cómo Briar gana estas peleas callejeras con su fuerza superior a la media en sus piernas y se da cuenta de que se está desperdiciando un gran talento futbolístico, lo que reaviva su pasión. Puede que él mismo ya no sea capaz de jugar al fútbol, pero puede ser entrenador. En poco tiempo, crea un equipo de fútbol, pero como recordarás, jugar al fútbol está prohibido en la escuela. Hace años, un escándalo obligó a la escuela a prohibir este deporte para salvar su reputación. Por tanto, las primeras 10 horas del juego, más que en jugar al fútbol, son un drama político en la escuela. La escuela está plagada de corrupción y conspiraciones. Ya hemos visto esto antes en juegos de rol japoneses como Persona 5, pero aquí estos temas no se comentan realmente. En realidad, sólo se utilizan como una especie de laberinto político por el que deben navegar Destin y el resto de estudiantes amantes del fútbol. No es que el juego necesite ahondar en este pesado tema, pero uno no puede evitar decir que se trata de un sistema escolar profundamente problemático que puede distraer un poco al principio de la historia, precisamente porque no es un sistema que haya que derrotar y desmantelar, sino simplemente navegar diplomáticamente, y luego simplemente nos encogemos de hombros cuando se vuelve a permitir el fútbol, porque por supuesto se volverá a permitir. En cierto modo, tenemos que aceptar la premisa de que este juego trata sobre un grupo de niños de séptimo curso sin prácticamente padres u otros adultos responsables en kilómetros a la redonda.
Cuando la historia funciona bien, es porque está envuelta en todas las virtudes y pecados del anime. Todo es extra dramático. Se cuenta demasiado, todo debe enfatizarse y deletrearse. Los personajes hablan en voz alta sobre sí mismos como si estuvieran presentando un análisis de un relato corto en una clase del cole, y curiosamente, funciona. Funciona como sólo puede hacerlo en un anime. Acabas preocupándote por todos los locos personajes que te encuentras a lo largo del juego, aunque a veces sean agotadores de una forma que los personajes sólo pueden ser en el anime, y cuando están en el campo de fútbol, podría ser perfectamente una batalla cósmica contra el mal en lugar de un torneo menor de un deporte.
Quizá mi marco de referencia en lo que respecta a los juegos de rol japoneses sea demasiado estrecho, pero no puedo evitar ver Inazuma Eleven como "Persona con fútbol". Si entras pensando que sólo vas a jugar al fútbol, te sorprenderás. Gran parte del tiempo lo pasas conociendo a los habitantes de la ciudad: ayudando a una señora a encontrar a su gato perdido, comiendo fideos o "luchando" contra los guardias de seguridad de la escuela. Estas interacciones tienen lugar en batallas por turnos basadas en un sistema de piedra, papel o tijera. Ayudar a una anciana a cruzar la calle es una batalla por turnos en la que tus comentarios de ayuda y aliento son los ataques que eliges. Es bastante divertido, pero el sistema se vuelve rápidamente monótono y a veces puede resultar demasiado engorroso. Por otra parte, todas estas batallas dan recompensas y equipamiento que se puede utilizar en el campo. Además, también hay actividades secundarias como entrenamientos y partidos amistosos que son importantes para mejorar tu equipo, y cuando por fin llegas a jugar al fútbol, todas estas actividades empiezan a tener sentido. En general, el modo historia del juego es un éxito. Realmente da la sensación de estar jugando una temporada entera de un genial anime deportivo.
Sin embargo, los partidos de fútbol son el gameplay central del juego, pero estamos lejos de EA Sports FC. El realismo no es el objetivo principal. Los partidos tienen lugar en tiempo real, pero cuando dos jugadores chocan, se produce un enfrentamiento en el que cada jugador puede elegir una habilidad o un ataque. Éstos se calculan en una bolsa de puntos de defensa y puntos de ataque, y el jugador con la puntuación más alta gana el partido. Lo mismo ocurre a la hora de puntuar. No basta con hacer el pase perfecto y colocar el balón correctamente. El portero tiene una reserva de puntos. Cuando se lanza un tiro contra él, los puntos de ataque del tiro se deducen de esa reserva, y si llega a cero, el balón entra en la portería. Por tanto, debes pasar el balón lo más posible y utilizar movimientos especiales para optimizar el tiro a puerta. Parece complicado, y debo admitir que me resultó un poco confuso. Todavía no entiendo del todo cómo se calculan todas estas cosas, pero si encuentras divertido este gameplay, hay muchas oportunidades de profundizar en él. Todos los movimientos especiales de los jugadores son los momentos visuales más destacados de los partidos de fútbol. Cada vez que realizas uno, vuelas alrededor con fuego y relámpagos y extrañas criaturas. Es una gozada verlo. El único inconveniente es que también interrumpe constantemente el gameplay, y una vez que has visto un movimiento concreto muchas veces, empieza a resultar un poco tedioso.
La cantidad de contenido de un juego no es necesariamente un indicador de calidad, no hace falta decirlo, pero sin embargo, es estupendo cuando aparece un juego repleto de contenido, y eso es Inazuma Eleven, y por suerte no tienes que pagar más por nada de ello. Level-5 merece elogios por no pasarse con las microtransacciones y los packs extra, aunque aquí podrían haberlo hecho fácilmente. Además de las historias principales del juego, hay otro modo historia completamente diferente. Sí, hay dos modos de historia. El segundo se llama Modo Crónica, y tiene una dosis extra de anime. A medida que se desarrolla la secuencia de introducción en este modo, empiezas a preguntarte si has empezado accidentalmente un episodio de Neon Genesis Evangelion. Para salvar al mundo de la destrucción, debes viajar atrás en el tiempo y encontrar el secreto que se esconde tras Keshi, una especie de espíritu que ciertos jugadores de fútbol tienen la habilidad de invocar. Esto se consigue jugando partidos de los mejores momentos de toda la serie Inazuma Eleven. Además de los dos modos historia, también puedes crear tu propio equipo para jugar partidos online, e incluso puedes construir tu propia ciudad donde tu equipo pueda entrenar.
Inazuma Eleven: Victory Road tiene sus problemas: ciertos aspectos son demasiado repetitivos y monótonos, y los numerosos sistemas de puntos pueden ser difíciles de entender, pero en general es un juego realmente bueno. No tienes que ser necesariamente un aficionado al fútbol para disfrutarlo. Al contrario, puede resultarte demasiado extraño si sólo te interesa el fútbol. Si te gustan los juegos de rol japoneses como Persona o te encantan los efectos exagerados y dramáticos que sólo puede ofrecer el anime deportivo, Inazuma Eleven es todo un "Gol de Oro".







