La pequeña y veterana Interplay Entertainment está en graves problemas financieros, otra vez. La compañía ha comunicado sus planes de venta de todo el catálogo de juegos y propiedades intelectuales creadas durante más de 30 años de trabajo para poder pagar las facturas.
A principios de los 2000, Interplay atravesó una crisis sumada a problemas legales que se saldó con la venta de la licencia Descent a Descedant Studios y más tarde la de Fallout a Bethesda. El año pasado recibieron otro golpe al no lograr recaudar el mínimo en la campaña de financiación colectiva para el juego de mesa Freespace. Y el proyecto que estaba en camino, la remasterización de ClayFighter, nunca ha llegado a salir.
Ahora, sus propietarios han contactado como Wedbush Securities para poner en marcha una estrategia que prácticamente va a desintegrar el estudio. Deben vender unos 70 juegos entre los que están Earthworm Jim, Messiah, Kingpin o Dark Alliance. Pero, en lugar de plantearlo como un drama, Eric Caen, presidente de Interplay, lo ve como una oportunidad para que sus personajes vuelen libres.
"Con la proliferación de móviles, realidad virtual, realidad aumentada y otros tipos de consumo nuevos, creemos que los consumidores están listos para experimentar y actuar con los personajes, historias y jugabilidad de Interplay en formas que jamás han sido posibles. Queremos ver cómo evoluciona este catálogo único de personajes interactivos para la audiencia mundial".
Ahora toca planificar cómo se va a producir la venta, si se hará todo en bloques o si se hace de forma más individualizada, y quiénes son las compañías interesadas en entrar en la subasta. ¿Volveremos a ver a Earthworm Jim?