A pesar de que estamos en un periodo de excesivo crecimiento para el género battle royale, con Fortnite y PUBG liderando una potente escena en continuo crecimiento, el desarrollo de estos juegos sigue siendo un negocio bastante precario. Las dificultades sufridas por The Culling (y su secuela herida de muerte) y Radical Heights han probado que el género es un hueso duro de roer e ilustrado lo abrumadora tarea que es coger estas pesadas armas y sobrevivir, y ya ni hablemos de prosperar. Es difícil, pero no imposible. Así, aunque nos hemos encontrado dos fracasos de gran calibre, otros juegos como el Hunt: Showdown de Crytek han demostrado que todavía hay hueco entre esos estrechos confines del género a la hora de innovar. El truco reside en tener un buen anzuelo y lanzarlo a la multitud con una versión del juego tanto sólida como disfrutable.
Define Human Studios ha hecho exactamente eso. Islands of Nyne: Battle Royale (ION de ahora en adelante) es la respuesta del estudio a PUBG y al resto de competidores. Como un soldado que es lanzado desde el cielo en busca de la gloria y la muerte, aterrizó la pasada semana en Steam Early Access y, lo que es más importante, lo hizo en muy buena forma.
ION es un shooter en primera persona (a diferencia de PUBG, que tenía modos tanto en primera como en tercera), que se separa de los grandes bombazos a su manera, ya que te confina al obligarte a ver la acción a través de los ojos de un soldado solo ante el peligro por unos aliens que tienen ganas de disfrutar del sádico entretenimiento de ver quién es el último humano que queda con vida. Esta decisión apela directamente a los jugadores que han estado en busca de opciones más centradas en el toque FPS dentro del terreno del Battle Royale, olvidando todas esas piruetas del género durante un momento para brillar por sus méritos como shooter. En ese sentido, Define Human ha hecho un buen trabajo. Las armas tienen un peso decente, el netcode parece sólido, el gunplay (tiroteo) responde bien y la acción es muy intensa.
En cuanto al tono que se percibe en este ambiente de ciencia ficción, notamos algunas similitudes con juegos a los que estamos bastante conectados, por ejemplo el estilo de las armas y el perfil de los jugadores-avatar nos ha recordado en cierta medida a Planetside 2; aunque esto también puede deberse a la escala en la que se desarrolla la acción. Incluso con unos servidores que actualmente alojan contiendas de 50 jugadores, en contra de las cifras más grandes que hemos visto en otros lugares, sigue teniendo lugar para la épica, con el techo de esa especie de cúpula alien recordando constantemente que eres un mero peón en la partida de ajedrez de otros.
La acción comienza cuando el jugador cae en tierra firme, sin paracaídas alguno. No hay daño por caída en ION (incluso cuando estás saltando por el terreno, cosa que nos ha gustado), y en el momento en el que impactas contra el suelo, debes darte prisa para armarte lo más rápido posible. Como decíamos antes, las armas nos recuerdan a Planetside 2; pero la armadura que obtienes junto a estas es algo que nos ha recordado a la saga Crysis. Por supuesto, aquí también es importante conseguir el mejor equipamiento posible sobre la marcha, sea un rifle repleto de funciones o un traje de armadura, ya que los problemas siempre están a la vuelta de la esquina.
El gunplay es algo que mezcla una buena respuesta con un toque de nerviosismo, que te obliga a estar alerta constantemente para sobrevivir a los duelos. Tener una buena arma ayuda bastante a sobrevivir y, aunque no hay mucho donde escoger, la selección es bastante sólida. Para ayudar un poco, hay también disponibles modificadores de armas que puedes colocar a tu arsenal a través de un sistema bastante elegante: puedes mejorar automáticamente el arma seleccionada cogiendo un nuevo modificador o, si has cogido la parte antes que el arma, desplegar un menú en el que solo tienes que arrastrar y soltar las partes compatibles en la ranura que corresponda. Es algo simple y muy intuitivo, que aporta fluidez a la hora de modificar y reciclar armamento, como también para embutirse en esa armadura salvavidas.
El mundo en sí es bastante interesante en cuanto a que se nota con facilidad que es alienígena; pero, a la vez, tiene ruinas humanas esparcidas junto con recreaciones de algunas de las estructuras más icónicas de nuestra historia (por ejemplo, puedes encontrarte un Coliseo romano). Hay una yuxtaposición bastante interesante entre el armamento de alta tecnología y la arquitectura medieval, pero lo cierto es que ese choque de estilos cuaja bastante y queda bien. Algunos edificios tienen además propulsores que te permiten superar muros mucho más rápido, sin tener una trayectoria prefijada. Es decir, una vez te propulsas con estos paneles, es tu acción la que determina la dirección del salto.
La mayor parte del tiempo juegas en solitario (suele ser el punto clave de estos juegos), pero también hay opciones para jugar en equipo o en dúos para aquellos que quieran probar otras formas de juego y cambiar de dinámica. Los amigos no se pueden revivir de forma instantánea una vez son derribados, pero hay botiquines escondidos por toda la zona para traer de vuelta a tus compañeros. Dado que los partidos están limitados a 50 jugadores independientemente del modo que se juegue, contar con un equipo grande a tu favor permite cubrir mejor el terreno y detectar a los enemigos antes. Nos dimos cuenta, además, de que la acción sigue llegando con rapidez y fuerza incluso cuando formas equipo con extraños.


Por ahora no hay ningún tipo de vehículo disponible y toda la acción transcurre a pie, lo que significa que el ritmo entre encuentros puede resultar lento en ocasiones, sobre todo cuando se llega a la mitad de la partida, con un número más reducido de jugadores pero un campo de juego bastante amplio. Dicho esto, una vez has superado ese 'mid-game' y te acercas a la recta final de la partida, las zonas seguras se mueven y obligan a los jugadores a desplazarse de donde están para exponerse. Es una forma eficaz de minimizar la aparición de camperos de cara al final, dado que en los últimos minutos la zona de juego es diminuta, así, cada partida concluye con una cantidad de acción en continuo crescendo.
También deberíamos mencionar que no nos hizo mucha gracia el sistema de microtransacciones in-game (afortunadamente son solo cosméticas, pero ahí están); no obstante, se pueden abrir esas cajas con tesoros empleando créditos obtenidos jugando. Por otra parte, hemos muerto cientos de veces, aunque creemos que es más culpa nuestra que del juego. No nos importa admitir que nuestros cada vez más lentos tiempos de reacción nos llevaron a ser blanco fácil para los oponentes más rápidos; pero al menos volver a una nueva partida no es algo demasiado laborioso, lo que facilitó que pasáramos muchas horas saliendo y entrando de las partidas, explorando el mapeado e intentando averiguar cuál arma sería nuestra favorita. Al final, siempre recaíamos y jugábamos otra, y eso siempre es una buena señal.
No podemos decir con firmeza si lo que más nos ha atraído ha sido su rápido y enérgico gunplay o esa temática bien ejecutada, pero la primera impresión que nos ha dado Islands of Nyne: Battle Royale es positiva casi por completo. El estudio prevé que el juego pase un año en desarrollo abierto, lo que debería darles tiempo suficiente para aumentar el total de jugadores a 100, añadir un par de mapas y modificar algunas cosas aquí y allá de cara al lanzamiento final. Las bases son bastante sólidas y el futuro parece prometedor, seguiremos de cerca a este battle royale en los próximos meses.
