Estados Unidos y Japón han confirmado que han participado en una intervención conjunta para frenar la caída del yen japonés. La moneda acaba de tocar su mínimo en 40 años, y esta es la primera intervención desde 2011, cuando Estados Unidos y Japón volvieron a colaborar tras el terremoto y el tsunami que azotaron este último país.
El Ministerio de Finanzas de Japón y el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, confirmaron la intervención y dijeron que seguirán colaborando en el futuro para evitar que el yen siga cayendo. Según BBC News, EE. UU. compró entre 5.000 y 10.000 millones de dólares en yenes para evitar una venta masiva de la moneda.
«Estados Unidos aceptó participar en la intervención coordinada porque redunda en sus intereses nacionales, ya que ofrece la perspectiva de obtener beneficios significativos a bajo coste. Aunque la cantidad real de la intervención no sea especialmente grande, la sensación de vigilancia prolongada en torno a la intervención será eficaz para disuadir a los especuladores», afirmó Shigeto Nagai, responsable de economía japonesa en Oxford Economics.
La economía japonesa lleva un tiempo pasando apuros, debido a factores como la disminución de la población en edad de trabajar, la baja productividad y la dependencia de las importaciones de energía cotizadas en dólares estadounidenses. El yen se ha mantenido históricamente débil, debido a que los tipos de interés del banco central son muy bajos.
