Jason Collins, ex jugador de baloncesto, ha muerto a los 47 años de glioblastoma, un tipo de cáncer cerebral. Anunció públicamente que estaba recibiendo tratamiento para un tumor cerebral en septiembre de 2025.
Collins, 18º en el draft de 2001, jugó 13 temporadas en la NBA, entre 2001 y 2014, en equipos como los Nets de Nueva Jersey (ahora Nets de Brooklyn), a los que ayudó a alcanzar dos finales en 2002 y 2003 junto a sus compañeros Jason Kidd y Richard Jefferson, los Grizzlies de Memphis, los Timberwolves de Minnesota, los Hawks de Atlanta, los Celtics de Boston y los Wizards de Washington, con una media de 3,6 puntos, 3,7 rebotes y 0,9 asistencias por partido.
Collins se hizo muy conocido por convertirse en el primer jugador de la NBA abiertamente gay, al salir del armario en un número de mayo de 2013 de Sports Illustrated, convirtiéndose también en el primer deportista masculino en activo de una de las cuatro grandes ligas de equipos profesionales de Norteamérica en hacerlo públicamente. También activista por los derechos de los homosexuales, eligió el 98 como número de su camiseta por el asesinato de Matthew Shepard, un estudiante gay apaleado hasta la muerte en 1998.
"Jason cambió vidas de forma inesperada y fue una inspiración para todos los que le conocían y para los que le admiraban desde lejos" dijo su familia. "Nuestra familia le echará mucho de menos". Y su antiguo agente y ahora vicepresidente de los Detroit Pistons, Arn Tellem, dijo que Collins cambió vidas, dejó este mundo mejor de lo que lo encontró y que su legado "se erige como un faro de tolerancia, dignidad, respeto, inclusión, compasión y comprensión".