En los años que han seguido al juicio de Johnny Depp contra Amber Heard, ha quedado claro que ninguna de las partes salió muy bien parada. Ambos actores y exparejas vieron sus nombres e imágenes arrastrados por el fango para defenderse el uno del otro, y eso ha tenido un efecto muy grande en sus carreras desde entonces. Depp, por ejemplo, está empezando a reaparecer en grandes producciones, como en Day Drinker, de Lionsgate, el año que viene, junto a Penélope Cruz y Madelyn Cline. Pero ahora Depp también ha hablado sobre el juicio y el efecto que ha tenido en su vida, describiéndose a sí mismo como un ''Fui un muñeco de prueba para el #MeToo''.
En declaraciones a The Times, Depp explicó: "Te diré lo que me duele. Hay personas, y estoy pensando en tres, que me hicieron cosas sucias. Esas personas estaban en las fiestas de mis hijos. Lanzándoles al aire. Y, mira, entiendo a la gente que no podía dar la cara [por mí] porque lo que más miedo les daba era tomar la decisión correcta. Yo era pre-#MeToo. Era como un maniquí de pruebas para el #MeToo. Fue antes de Harvey Weinstein. Y lo asimilé todo como una esponja. Así que, de los cientos de personas que he conocido en esa industria, quería ver quién iba a lo seguro. Más vale que te despiertes".
Depp también explicó que no se arrepiente "de nada, porque, de verdad, ¿qué podemos hacer con la cena de la semana pasada? Nada de nada". También explicó que su vuelta a las candilejas no es un regreso porque "no me fui a ninguna parte", y añadió que "si tuviera la oportunidad de separarme no volvería jamás".