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Journey to the Savage Planet

Journey to the Savage Planet - impresiones

Probamos lo nuevo del estudio Typhoon en Los Ángeles para explorar más de cerca el extraño y maravilloso planeta alienígena que han creado.

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En la Game Developers Conference (GDC) de hace unos meses pudimos ver de cerca Journey to the Savage Planet, un título de Typhoon Studios creado por veteranos de la industria con Alex Hutchinson, el que fuera desarrollador de Ubisoft, a la cabeza. Os contamos nuestras primeras impresiones a falta de tenerlo en la manos y en el E3 tuvimos la ocasión de tomar el mando y probarlo por nosotros mismos para no juzgar por las apariencias.

El nivel que probamos era el mismo que el de la GDC, y nos transportó a un planeta como empleados de Kindred Aerospace. Aquí, la empresa quiere que exploremos el terreno y recopilemos información, pero pronto descubrimos que no estamos tan solos como nos habían dicho que estaríamos, y nuestros objetivos empiezan a segmentarse y multiplicarse.

Journey to the Savage Planet

La acción cobra forma desde una perspectiva en primera persona. De inmediato experimentamos con los controles y nos divertimos al ver que podemos abofetear a golpe de LT (jugamos en PC con un mando de Xbox) y disparar la pistolilla que llevamos en la mano derecha si usamos RT. Se trata de una fórmula sencilla, y como Hutchington ya nos dijo durante la GDC, no nos encontramos ante un shooter como tal, así que no cuentes con estar siempre buscando cobijo y repartiendo 'headshots' a diestro y siniestro.

Partimos a la aventura y nuestra primera tarea en este extraño mundo fue disparar contra unos cristales que nos cerraban el paso. Acto seguido, llegamos a una amplia zona abierta donde fuimos libres de escoger dónde ir. Esa es una de las claves de Journey to the Savage Planet, puesto que el entorno no es lineal, aunque tampoco pueda considerarse mundo abierto. Ser curioso tiene su recompensa, y salirse del camino establecido, lejos de los indicadores de objetivo, puede salirte muy a cuenta, tal y como pudimos comprobar personalmente al encontrar un fruto que aumentó nuestra salud máxima.

Journey to the Savage PlanetJourney to the Savage Planet

Uno de los objetivos a cumplir pasa por investigar las insólitas reliquias que vamos encontrando, algo que nos llevará a unas estructuras con pinta de templo que sirven como puntos de viaje rápido. Iremos descubriendo más conforme exploremos, y lo cierto es que movernos por el mundo se hace menos pesado gracias a ellas. Vale que recorrer unos entornos tan variados y coloridos a base de brincos y doble saltos es una delicia, pero es una opción que se agradece cuando quieres volver rápido a la nave para 'craftear' una mejora.

Justo eso fue lo que tuvimos que hacer más adelante, cuando nos topamos con un gigantesco muro de cristales amarillos. Por suerte, podíamos sortearlo si nos agarrábamos a unas plantas que crecían al lado. Volvimos a la nave y usamos una muestra alienígena que habíamos recogido cumpliendo otro encargo para crear la herramienta necesaria para trepar, y así superar ese obstáculo fácilmente. A su vez, se desbloquearon nuevas rutas en lugares que ya habíamos visitado antes, aunque no tuvimos tiempo de volver allí.

Ahora bien, estos artilugios no solo sirven para avanzar, puesto que también los hay con efectos más... peculiares. Hubo un puzle al principio en el que teníamos que dar de comer a una boca que salía de una pared, en plan Sarlacc de Star Wars. Para ello, tuvimos que arrojar una lata de comida pringosa al suelo, esperar a que se acercaran unas criaturas, y propinarles un puntapié en dirección a las fauces de la bestia. No fue bonito de ver, pero sí una muestra de las muchas posibilidades creativas que podemos esperar por parte de Typhoon.

Journey to the Savage Planet

Una vez ascendimos por los cristales, nos encontramos enzarzados en lo que podría considerarse una pelea contra un jefe, puesto que un monstruo bloqueaba la puerta que teníamos delante. Nos mandaba unas ondas que debíamos evitar saltando, y además el suelo lo formaban columnas bajo las que había un líquido tóxico. Si nos caíamos, tocaba subir trepando hasta donde se encontraba el jefe. Por desgracia, el tiempo de la demo se agotó antes de que pudiéramos superar a este enemigo.

De todas las que conocimos en la demo, fueron pocas las criaturas realmente hostiles, ya que había otra que rodaba hacia nosotros, obligándonos a esquivarla haciéndonos a un lado para luego disparar contra unas frágiles cavidades que tenía en la cola. Pero en su mayoría, el resto de aliens, con pinta de pollito, eran zoquetes inofensivos, y nos debatimos entre dejarlos en paz o pegarles cuatro bofetadas para echarnos unas buenas risas. Ni qué decir tiene que sabemos que está mal...

Journey to the Savage Planet ya apunta a ser un intrigante y divertido sandbox con muchas ganas de guasa. Bebe de géneros como los plataformas, los shooters y los juegos de puzles, y los combina para ofrecernos una experiencia en la que exploramos un volcán para acto seguido trepar por un muro de cristales. Nos interesa saber adónde nos lleva este viaje, así que, mientras tanto, tenemos el honor de presentarnos como voluntarios de Kindred Aerospace.

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