Secuencias de acción al más puro estilo de Hollywood, una banda sonora magnífica, gráficos de infarto... parece que tenemos muy claro qué es lo que hace que un videojuego pase a ser una superproducción. Pero, en ocasiones, son los pequeños detalles los que consiguen que un determinado juego se gane un huequecito dentro de nuestro corazoncito de jugón. Detalles como tener un arma que haga que nuestros enemigos bailen el tan de moda dubstep de forma compulsiva hasta morir (Dubstepadora de Saints Row IV) o Riley, el perro de Call of Duty: Ghosts que da un curioso giro a la campaña y despierta más de una carcajada en el multijugador (y más de mil en los foros de la Red), son algunas de las experiencias que recordaremos de este 2013. ¿Y tú?
Siguiente >>