A Kinect le ha llegado la hora. Microsoft ha dejado de fabricar el sistema de reconocimiento personal que puso a sus videoconsolas Xbox a un nivel diferente en cuanto a control por voz y por movimiento. Se vendió, sobre todo al principio y en pack con Xbox 360, pero quedó a un lado cuando la moda de este tipo de controlador pasó y cayó en el ostracismo con Xbox One.
Su creador, Alex Kipman y Matthew Lapsen, director general de Xbox Devices Marketing han confirmado a Co.Design que las unidades que quedan en las tiendas son las últimas de este modelo que reinventó la interaz de las consolas. Sin embargo, su tecnología va a seguir viva en otros proyectos, como por ejemplo HoloLens.
A pesar de que la mejora tecnológica ha permitido aumentar la eficiencia de este sistema de comunicación entre humano y máquina, el usuario de videojuegos no ha acompañado con su interés.