El caso de Dota es especialmente significativo, con torneos anuales con un premio de 1 millón de dólares al equipo ganador. Pero más allá de los pros y contras de éste aspecto, que los hay, lo que está claro es que la fórmula funciona.
El juego que hoy nos ocupa es KingsRoad, una especie de MOBA de perspectiva cenital semejante a League of Legends pero con la diferencia de ser un PvE (Jugador contra entorno en lugar de jugador contra otros). La gracia del título, entre otras cosas, es que puede ser jugado sin previa instalación y únicamente vinculando tu cuenta de Facebook, o tu correo en todo caso. KingsRoad nace de las mentes creativas de Greg Richardson y Mark Spenner (Pandemic, BioWare y EA, entre otras), y es el primer juego de Rumble Entertainment que ve la luz.
Lo malo de KingsRoad es que entra en un mercado que empieza a saturarse. Hablar de un MMORPG con distintas clases de héroe, niveles, gremios y creación de pociones y equipamiento es hablar de muchísimos juegos actualmente en el mercado. Entonces, ¿qué hace al juego de Rumble ser diferente del resto? La verdad es que nos ha resultado difícil quitarnos la sensación de estar constantemente probando algo ya visto en otros títulos, pero lo que sí nos ha resultado distintivo es la limitación a tres profesiones a elegir: caballero, arquero y mago.
Para muchos, el disponer de un abanico tan limitado de clases puede suponer un defecto. Lo sería si hablásemos de un título PvP, donde es muy importante tener en cuenta la estrategia del rival para contrarrestarla. Al estar en un título contra enemigos PNJ lo más crucial es el perfeccionar la compenetración. KingsRoad basa su jugabilidad en formar equipos de hasta 3 jugadores, así que a priori, el mejor grupo será el que disponga de las tres profesiones y sepa combinarlas lo mejor posible. El caballero tendrá que tener en cuenta cuándo hacer de 'tank', el mago barajar la mejor jugada (invocación, ataque o apoyo) y el arquero cuidar las distancias sin olvidar al grupo.
Los Modos
KingsRoad se basa en ir completando las misiones que se van desbloqueando en el mapa, cosa que se consigue de diferentes maneras. Cada una tiene diversos modos de dificultad y la verdad es que una vez alcanzados los 20 primeros niveles, a las 2-3 horas, la cosa se pone interesante. Cada nivel se desarrolla de manera mayoritariamente lineal hasta llegar al jefe, que casi siempre aparece rodeado de enemigos menores que tocarán bastante las narices. La práctica que sirve contra casi todos los que pueden moverse es el 'lure', el ir atrayendo al enemigo mientras aprovechas la linealidad del escenario y mantienes la distancia. Se echan en falta terrenos más cerrados en los enfrentamientos finales.
El Desarrollo
Como en casi todos los juegos del género, la diversidad es la clave. Multitud de equipamiento, pociones, encantamientos, forja de nuevos ítemes y demás nos esperan en KingsRoad. Más que una virtud, es lo que ya se espera de cualquier RPG que se digne a ser llamado como tal. Sin embargo, en el título de Rumble este apartado llega a resultar un poco caótico, ya que casi después de cada misión dispondremos de nuevo y mejor equipo. Este es un tema anclado a los F2P, la necesidad constante de transmitir la sensación de progreso, para así hacer creer al jugador que no se estanca y animarle a seguir. Recibes gemas y dinero por casi todo, desbloqueas nuevos logros casi por respirar.
World of Warcraft o The Elder Scrolls Online, por decir dos MMORPG de pago, tendrán aspectos negativos, pero sin duda se les aprecia esa sensación de obtener nuevos ítemes que realmente parecen tener valor. Esa armadura legendaria, esa varita adquirida tras una complicada quest o ese logro imposible y finalmente alcanzado es lo que echamos de menos en KingsRoad. En él y en muchos free-to-play. Hablamos de un buen juego, pero que sería mejor quitándole ese torrente constante de nuevas adquisiciones y desbloqueos. Aunque si queréis desconectar del online puro y disfrutar de partidas en equipo con una dosis menor de competitividad, KingsRoad es una buena opción.
