Cuando Ridley Scott buscaba financiación para Blade Runner, se enfrentó a una ardua batalla para convencer a los inversores de que respaldaran a un desconocido Harrison Ford, a pesar de sus anteriores papeles en La guerra de las galaxias y American Graffiti. Los inversores, desconocedores del potencial estelar de Ford, cuestionaron la elección del actor por parte de Scott para el papel protagonista de Rick Deckard. En una entrevista reciente con GQ, Scott recuerda que le preguntaron: "¿Quién coño es Harrison Ford?". A lo que él respondió con confianza: "Lo vais a descubrir". Aunque Ford no era un nombre conocido en aquel momento, la apuesta de Scott dio sus frutos, y Ford pasó a convertirse en una superestrella mundial. Con el tiempo, Blade Runner se ganó su legítimo lugar como clásico, consolidando el papel de Ford junto a sus icónicos personajes de Indiana Jones y Han Solo.
¿Hubiera sido la visión de Ridley Scott la misma sin esa audaz decisión?