Capcom es la última víctima conocida de un intento de extorsión utilizando el software malicioso Ragnar Locker. Este ransonware se ha utilizado para penetrar en los archivos de multitud de compañías y usar después los datos a los que se ha accedido como moneda de cambio en un chantaje.
A la compañía japonesa le robaron 1 TB de datos internos, como cuentas y operaciones bancarias, código de juegos o planes con respecto a sus proyectos futuros. Fue el pasado dos de noviembre, y solo dos días más tarde, Capcom lo hacía oficial en un brevísimo comunicado dirigido a los inversores, que podrían ver afectada su participación, y a los usuarios, para que estuvieran tranquilos porque sus datos no estaban en peligro.
Pero la realidad es muy diferente: sí se han hecho con datos personales de miles de trabajadores, directivos y jugadores. En un nuevo comunicado, estima que hay hasta 350.000 ítems en riesgo, que podrían corresponder a un número inferior de personas. Al menos, entre ellos no hay datos de tarjetas de crédito, pues Capcom ha informado de que esa parte del servicio está externalizada y ellos no guardan documentos de gastos.
Los autores de esta extorsión pidieron dinero a cambio de recuperar los documentos, pero la compañía japonesa, que está trabajando con la policía, no debe haberlo hecho porque este fin de semana se ha producido la primera filtración. Los chantajistas han revelado pinceladas de los planes de futuro de la empresa, como nombres de proyectos no anunciados (Project Highway, Guillotine, Reiwa o Shield), adaptaciones en marcha como Monster Hunter Rise para PC o incluso las cantidades que cobraron por lanzar algunos Resident Evil con ciertas condiciones en determinadas plataformas.
El caso sigue en manos de la policía.