Aunque todavía estamos a meses de su lanzamiento, fechado para febrero de 2018, Far Cry 5 ya ha quedado marcado por la polémica. La extrema derecha mediática americana ha lanzado sus críticas contra el juego, pero la comunidad gamer se lo ha tomado con buen humor y ha contraatacado con ironía.
La voz más destacada de la queja la pone el popular Paul Ray Ramsey, que ha expresado su malestar en Twitter y ha denunciado lo que es para él claro racismo contra los blancos. "¿Adivinad quiénes son los malos del nuevo juego de Far Cry? Los terroristas musulmanes que explosionan bombas? ISIS que quema a gente viva? No. Cristianos", reza su mensaje. Mal momento para publicarlo, ya que en los últimos días dos ataques racistas de la extrema derecha de su país han dejado tres inocentes asesinados.
La religión es el tema central de esta nueva entrega que gira en torno a una secta cristiana en una zona rural de Estados Unidos. De hecho, la ilustración de presentación del juego es La última cena a lo criminal sobre una bandera del país, y eso no ha sentado nada bien entre los ultras.
Emmanuel Carré, portavoz de Ubisoft, ha contado a L'Express que no se sorprenden de est tipo de reacciones y que van a seguir apelando a la madurez que han alcanzado los videojuegos en estos años. "Son cada vez más realistas, así que es normal que afecten a más gente, ha dicho pensando en lo que ocurre con los guionistas de cine.
El mundo del jugador también se lo ha tomado bien. Alguien bajo el seudónimo Gamers United ha creado una recogida de firmas online en Change.org que pide a la compañía francesa que cancele Far Cry 5. O al menos que lo cambie, aunque sea un poquito. Recoge en tono sarcástico el ataque que supone para un hombre blanco cristiano esta representación.
¿Creéis que hay motivos en el juego para levantar esta polémica?