Una restauración fallida de un grupo de estatuas religiosas en la localidad brasileña de Carmo do Cajuru se ha convertido en una atracción turística inesperada. Las estatuas, que representan escenas de la crucifixión de Jesús, fueron repintadas con cejas, pestañas y labios exagerados, lo que provocó una fuerte reacción por parte de muchos, de una forma que recordaba al famoso Ecce Homo de Borja.
Las críticas no tardaron en extenderse, y la parroquia local que llevó a cabo la llamada restauración ha admitido que no salió exactamente como estaba previsto. Poco después, se retiró la nueva pintura y las estatuas recuperaron su aspecto blanco original. La parroquia también ha anunciado que ahora tiene previsto contratar a un especialista en restauración para rehacer el trabajo.
No obstante, el incidente atrajo a un gran número de visitantes que se acercaron para ver las imágenes. Según los informes, unas 250 000 personas se desplazaron hasta el lugar para observarlas en persona.