La NASA ha anunciado un importante cambio en su estrategia lunar, desechando los planes de una estación espacial en órbita y destinando en su lugar 20.000 millones de dólares a construir una base permanente en la superficie de la Luna.
La decisión cancela de hecho el proyecto Lunar Gateway en su forma actual, y sus componentes parcialmente construidos se destinarán ahora a infraestructura de superficie en el marco del programa Artemis.
El jefe de la NASA, Jared Isaacman, dijo que la medida refleja un enfoque más amplio de las operaciones sostenidas en la Luna en lugar de los sistemas de apoyo orbitales. El objetivo de la agencia es aterrizar astronautas en la superficie lunar en 2028.
La revisión podría afectar a los socios internacionales, incluida la Agencia Espacial Europea, así como a Japón y Canadá, que se habían comprometido con la estación Gateway.
Junto a los planes lunares, la NASA reveló su ambición de enviar una nave espacial de propulsión nuclear (bautizada como "Reactor Espacial 1 Libertad") a Marte antes de finales de 2028. La misión probaría la propulsión nuclear avanzada y desplegaría helicópteros para la exploración.
Los cambios forman parte de un impulso más amplio para acelerar las capacidades espaciales en medio de la creciente competencia con China, que tiene como objetivo su propio alunizaje tripulado hacia 2030.
Las empresas privadas, como SpaceX y Blue Origin, siguen siendo fundamentales para el programa, aunque ambas se enfrentan a retrasos en el desarrollo de alunizajes.
El cambio marca uno de los rediseños más significativos del programa Artemis de la NASA desde su lanzamiento en 2017, señalando un mayor énfasis en la presencia humana a largo plazo más allá de la Tierra.