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Las cinco videoconsolas que merecieron más amor

No todos los lanzamientos de consolas han ido según lo previsto a lo largo de las décadas. Aquí tienes cinco consolas que se vendieron mal, pero que de todos modos fueron geniales y merecieron más cariño.

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Master System (1985)

Cuando hoy hablamos de la generación de 8 bits, nos referimos ante todo a NES, que en muchos sentidos es el antepasado de la consola moderna. No porque fuera la mejor o la primera, sino porque tenía los mejores juegos en una consola perfectamente diseñada y con un mando brillante. Pero tuvo un rival, aunque no ofreciera mucha competencia. Sega lanzó la mucho más potente Master System (1987 en Europa) y ofreció un montón de juegos geniales. Pero Nintendo tenía hombres de negocios más listos y se aseguró de que a los que sacaban juegos para NES no se les permitiera colaborar con la competencia. No ayudó el hecho de que Master System tuviera un montón de accesorios geniales que revelaban la voluntad de Sega de experimentar incluso entonces, y sólo tres años después, Mega Drive salió a la venta en Europa [Genesis en América], sellando el destino de Master System -y de Master System 2, que seguro es el modelo que viste en casa de tu primo- para siempre. En total, se vendieron unos 12 millones de unidades.

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Atari Lynx (1989)

Unos días antes de que saliera a la venta Game Boy y cambiara para siempre los videojuegos portátiles, Atari había lanzado su Lynx. Donde Game Boy podía mostrar cuatro tonos de gris (¡verde!), Atari llenó la pantalla con 4096 colores y una experiencia de juego que superaba con creces a cualquier consola de sobremesa existente. Además, los cartuchos parecían de altísima tecnología, y recuerdo cómo apenas podía hablar cuando vi uno por primera vez y lo emocionado que estaba cuando compré uno y me lo llevé a un viaje de estudios. Por desgracia, seguía comiéndose las pilas como si fueran copos de maíz, pero gracias a un adaptador incluido, aún era posible mantenerla con vida. Sin embargo, al igual que PS Vita, carecía de juegos y apoyo y, al final, Atari Lynx vendió la friolera de dos millones de unidades, aunque sin duda era ambiciosa como pocas en aquella época ochentera.

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PlayStation Vita (2012)

Todos recordamos esta consola, ¿verdad? Pocos pensaban que Sony volvería a las consolas portátiles tras la muerte de la (esa sí muy popular) PSP, pero anunciaron el milagro tecnológico que fue PS Vita, que todavía hoy destila ambición y lujo a partes iguales. Además, tenía un diseño increíblemente inteligente en cuanto a que tanto el hardware como el software funcionaban maravillosamente juntos, y toda la parte trasera era una única superficie táctil que permitía nuevos tipos de juegos. Pero Sony perdió rápidamente el rumbo y lanzó versiones portátiles a medias de sus mayores serie de consolas, dejando que PS Vita viviera de los juegos indie antes de que Sony se hartara y la desenchufara. PS Vita habría estado más arriba en la lista como pieza de hardware si Sony le hubiera dado más cariño, pero a esta maravilla de la alta tecnología se la dejó morir desatendida y cuando salió a la venta Nintendo Switch, se despidió para siempre, con una cifra estimada de poco menos de 16 millones de unidades vendidas.

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Neo Geo (1990)

Cuando se lanzó Neo Geo en 1990, era principalmente una máquina recreativa. Solo la tenía tu colega veinteañero que se podía gastar las 80.000 pesetas. Pero el sistema se hizo popular y SNK lanzó la versión doméstica AES, y nunca antes ni después una consola había sido tan abrumadoramente superior a la competencia en términos de rendimiento. Pero tenía un precio, ya que Neo Geo estaba pensada originalmente para ser un sistema sólo de alquiler. Afortunadamente, SNK cambió de opinión y empezó a vender el dispositivo con juegos que, en la moneda actual, costaban el equivalente a unos 200 dólares cada uno (sí, no es exageración). Nunca llegaron a un gran público con estos precios, pero la consola Neo Geo se convirtió en un clásico de culto y vivió siete años, vendiendo un millón de unidades de la versión doméstica, y el desarrollo de juegos continuó hasta 2003. Incluso hoy, sólo tienes que mirar Neo Geo para darte cuenta de que rezuma exclusividad, y jugar a Art of Fighting, Magician Lord o Metal Slug 3 en un dispositivo real sigue siendo toda una experiencia.

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Dreamcast (1998)

Una seria aspirante a ser llamada mi consola favorita de todos los tiempos es también el fracaso que fue tan malo que Sega decidió dejar de fabricar consolas y centrarse en los juegos. Hablo, por supuesto, de Dreamcast, que vi por primera vez en casa de un colega de Gamereactor mucho antes de que saliera a la venta en mi país. Por aquel entonces tenía buenos contactos japoneses y conseguí comprarme una unidad, con la que me lo pasé en grande. La consola en sí era absolutamente impresionante e increíblemente elegante, con un mando ergonómico sin igual, accesorios y juegos directamente sacados de los salones recreativos. Todo ello rematado con internet incorporado y una tarjeta de memoria con pantalla que conectabas a los mandos para que también tuvieran pantallas (así podías ver la vida de tu personaje en Resident Evil - Code: Veronica sin necesidad de un medidor en la pantalla). Es difícil describir lo mucho que me divertí con este artilugio superior, que desapareció cuando Sony lanzó la consola más vendida de todos los tiempos (al menos a fecha de hoy), PS2, y al mismo tiempo Nintendo lanzó su adorable Gamecube y Microsoft quiso de repente tener su propia consola. Dreamcast fue querida y añorada por muchos, pero sólo vendió nueve millones de unidades.

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