Que Xbox One S llegue pronto, deben estar pensando los directivos de Microsoft tras comprobar que su consola no consigue despegar de ninguna de las maneras. No queda mucho, será el el 2 de agosto.
Porque las cifras que ha presentado el gigante de Redmond no son nada alentadoras. La facturación de la división de videojuegos cayó 152 millones de dólares (-9%), especialmente debido a la caída de ingresos por hardware, de un 33%. El informe del año fiscal 2016, que recoge también los datos del último trimestre contable, denota un problema doble porque a la escasez de ventas se ha unido una caída de ingresos por unidad debido a la rebaja de los distintos packs de la consola. Sin embargo, Microsoft no ha ofrecido cifras para que sepamos de cuántas unidades estamos hablando, sin duda un mal indicio de cómo van las cosas.
La parte positiva de su informe es que los compradores siguen siendo jugadores de calidad. O, lo que es lo mismo, que las suscripciones a Xbox Live siguen fuertes. En estos momentos su plataforma online acumula 49 millones de usuarios activos, tres millones más desde el informe anterior a 31 de marzo de 2016.
Como ya es bien sabido, la división de videojuegos de Microsoft no deja de ser meramente anecdótica en su cuenta de resultados. El gigante cerró el año fiscal 2016 con una subida de beneficios y más de 20.000 millones de dólares de beneficio operativo a pesar de una caída de los ingresos de 7.000 millones de dólares. Seguirán en el mercado de consolas mientras la directiva lo crea conveniente.