En mi generación, tener una bici de pequeño era más importante que tener una Game Boy. La fiebre de las bicis de montaña alcanzó a todos, a la calle se salía en dos ruedas y las expediciones por caminos y carreterines con los colegas eran constantes. También tuvo mucha culpa Miguel Indurain, que durante cinco años se había convertido en uno de los mejores deportistas del país y había subido el interés por el ciclismo tan rápido y tan alto como subía los puertos galos. En aquellos años, recuerdo como bromeábamos sobre posibles videojuegos de ciclismo. Por un lado en serio, porque ya disfrutábamos de los juegos de carreras o de fútbol. Por otro en broma, porque no parecía muy evidente cómo habría que jugar a esto.
Quince años después, todavía no queda claro. ¿Se puede hacer un juego puro de carreras? ¿Hay que simular el largo desarrollo de las etapas y toda la estrategia? Los franceses Cyanide Studios, expertos en la materia, han conseguido representar la segunda opción en PC con bastante acierto en su serie anual Pro Cycling Manager. Pero aprovechando el tirón veraniego del Tour de Francia, este año también ofrecen el juego oficial de la vuelta gala en versión consolas: Le Tour de France 2011, para PS3 y Xbox 360.
Su mayor problema es que se ha quedado con una rueda en cada lado, intentando a duras penas sostenerse. Del lado de la estrategia de equipo ofrece cantidad de posibilidades, pero de forma torpe y confusa. Del lado de la carrera, falla a la hora de transmitir un ápice de emoción.
En primer lugar, el tutorial arcaico invita poco a aprender. No hay una forma cómoda de conocer la mecánica del juego encima de la bici, con ejemplos reales. En su lugar, muchas, muchas páginas de texto, mil conceptos y botones a memorizar y capturas de pantalla estáticas. A la hora de la verdad, no queda claro lo que puedes hacer o si lo que haces está repercutiendo en la etapa.
Entendemos los parámetros escogidos: esfuerzo del corredor, ataques o sprints, tirar del grupo y hacer relevos, comunicarse, ordenar, descansar... todos reflejan lo que realmente ocurre en una etapa, y el juego se ha centrado en todas esas opciones en lugar de dar prioridad al manejo de la bici, aquí limitado a moverse lateralmente o buscar huecos en el pelotón. Pero entre las pobres instrucciones, la escasa o confusa información presentada y la falta de feedback durante la carrera, toda la estrategia queda bastante ilusoria, como si el jugador no estuviera seguro de su control.
Como el juego va en cierto modo sobre raíles (no hay apariciones imprevistas), no se puede admitir que su acabado sea tan pobre. La belleza de los exteriores galos habría servido de excusa para contemplar estas carreras que no requieren de la acción continua del jugador, pero el resultado tosco, seco, brusco, deja poco que ver en el entorno. Los ciclistas están cuadrados pero no de fuertes, los aficionados vienen de algún antiguo juego de fútbol y los elementos básicos que rodean la calzada aparecen tan tarde que da miedo chocarse con ellos.

A nivel sonoro también podría haber ayudado, pero la producción sigue rayando a bajo nivel en este aspecto, con música machacona (para eso, ¿dónde están mis Vengaboys?) y comentarios contados y sin doblar. Si este juego hubiera contado con más voces y en castellano, tanto para comentar los sucesos de la carrera como para comunicarse con el equipo, solo con eso habría conseguido ir despertando el interés a cada pedalada.
Así las cosas, es difícil encontrar los valores de este Le Tour de France 2011. Los tiene, como una buena selección de equipos licenciados (no todos, pero puedes ser Contador) o el gran esfuerzo a la hora de reflejar el desarrollo real de una etapa. Quizás sea en las etapas montañosas donde se pueda encontrar más diversión, pues la variedad de los tramos provoca más situaciones y las tácticas quedan mucho más patentes. Descubres más fácilmente cómo importa el aguante, por qué no tenías que haber atacado, el riesgo de apurar en los descensos o cómo tenías que haber hecho los relevos. A lo mejor, hasta saboreas tu trabajo, momento en el que los más puristas habrían preferido correr el kilometraje entero y no limitarse a las secciones de cada etapa que ha cortado el juego.
No es un secreto que este título se dirige exclusivamente a fanáticos del Tour, de esos que ni siquiera duermen las siestas de julio. Aparte de la triste producción, la escasez de modalidades y la presentación fallida, gran parte de la culpa del fracaso la tiene la interpretación posible que se puede hacer del deporte. Es decir, el esfuerzo en las acciones estratégicas está ahí, por lo que puede servirte de pista si sigues haciéndote aquella pregunta desde tu infancia.
Notas adicionales
- Gráficos
- 4 / 10
- Sonido
- 3 / 10
- Jugabilidad
- 5 / 10
- Duración
- 5 / 10