Aunque el Mundial de Clubes ha comenzado sin incidentes graves (sin demasiado interés, también) en EEUU, sigue habiendo preocupación por lo que pueda ocurrir el año que viene, cuando comience el Mundial, mucho más popular, que tendrá lugar en EEUU, además de en México y Canadá, dadas las estrictas políticas antiinmigración de Donald Trump y las redadas en ciudades como Los Ángeles, que han provocado una enorme serie de protestas en todo el país, respondidas con fuerza bruta por la Guardia Nacional y los Marines.
Esta semana, el Caucus Hispano del Congreso, formado por demócratas de ascendencia hispana y latina, ha enviado una carta a Donald Trump y a Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, advirtiendo de que las políticas del gobierno en materia de inmigración y seguridad "representan una grave amenaza para el éxito la seguridad pública y la percepción internacional", firmada por congresistas como Alexandria Ocasio-Cortez, Maxwell Frost, Greg Casar y Alex Padilla, el senador que fue expulsado a la fuerza de una rueda de prensa por Noem.
"Con Estados Unidos a punto de acoger el mayor acontecimiento deportivo del mundo, que se espera atraiga a más de seis millones de visitantes internacionales, la CHC exige claridad y responsabilidad a la Administración sobre cómo piensa cumplir las responsabilidades de Estados Unidos como anfitrión mundial", añadieron (vía EFE).
Apoyan que la Copa del Mundo de 2026 se celebre en Estados Unidos y elogian las oportunidades económicas y culturales que ofrece, pero consideran que la administración "no está preparada para proporcionar la hospitalidad, accesibilidad y seguridad que merecen millones de aficionados y participantes internacionales.". EE.UU. prohíbe la entrada a ciudadanos de 12 países y limita parcialmente las de otros países como Cuba y Venezuela.