La gran batalla legal y accionarial de la industria del videojuego ha terminado. El grupo inversor Vivendi ha renunciado a tomar el control de Ubisoft, algo por lo que llevaba años luchando con su gran rival en la directiva de la compañía, la empresa Guillemot Brothers del presidente actual. La derrota refuerza a Yves Guillemot y a los suyos, que siempre han contado con el favor y la confianza del resto de accionistas.
Vivendi, que llevaba años engordando su accionariado y preparándose para una adquisición hostil, se ha retirado de la puja y ha llegado a un acuerdo con la empresa para abandonar por completo su capital. Ubisoft hará una recompra de la mayor parte del paquete de acciones del fondo, que ya posee un 27,3% del accionariado. Entra en ella la compañía China Tencent con un 5%. Mientras que Guillemot Brothers acepta adquirir el 2,7% restante.
Desde la empresa ven la entrada de Tencent como "un acuerdo estratégico que acelerará significativamente el alcance de las franquicias de Ubisoft en China". No cabe duda de que, al menos inicialmente, el CEO actual podrá contar con sus votos a favor ya que ha sido él quien ha traído el capital chino de la mano. Por si fuera poco, también refuerza su propia posición de poder con su compra.
Las aguas se calman en la mayor compañía europea de videojuegos, que lleva unos años en racha y está a punto de cerrar un 2017-2018 espectacular en ventas.