La financiación de videojuegos a través de la plataforma colaborativa Kickstarter se ha reducido en más de un 50% durante el primer semestre de 2016. Entre enero y junio, la recaudación conseguida por para desarrollar juegos ha sido de 8,2 millones de dólares, muy lejos de los más de 20 millones de dólares ingresados en el mismo periodo de 2016. El estudio ha demostrado que no se debe a que haya menos peticiones que en 2015 sino a la ausencia de grandes proyectos capaces de aglutinar millones.
Durante el semestre del año pasado vimos pasar por Kickstarter bombazos como Yooka-Laylee, Bloodstained y Shenmue 3, ya solo entre esos tres superar lo amasado entre enero y junio de 2016. También ha habido un aumento de las plataformas de financiación colectiva y algún juego de gran calado como Psychonauts 2, que ha recogido 3,8 millones de dólares, se ha ido a Fig.
Por otra parte, los que siguen viento en popa son los juegos de mesa tradicionales, que forman una propuesta menos arriesgada dado el coste fijo y cerrado de los desarrollos. Así los dicen los datos presentado por los analistas de ICO Partners.
¿Estamos ante el fin de los Kickstarters de videojuegos? ¿Se ha acabado la gallina de los huevos de oro por el abuso de las promesas incumplidas y los plazos estirados? No lo parece, pero lo que sí está claro es que los usuarios están tomando nota del coste y el rendimiento de sus inversiones.