Los líderes del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos), junto con otros cuatro países socios —Egipto, India, Kenia y la República de Corea—, han publicado una declaración conjunta en la que piden una respuesta firme y coordinada ante el nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda.
La nueva epidemia de ébola se declaró en mayo de 2026 en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, y hasta ahora ha causado 192 muertes confirmadas en la República Democrática del Congo y dos en Uganda. Los líderes del G7 afirman que el tratamiento médico y la logística de la respuesta suponen un reto, ya que el brote actual se encuentra en una zona aislada y afectada por el conflicto. "Para minimizar el impacto del brote, debemos asegurarnos de que el virus se mantenga confinado en una zona lo más pequeña posible, donde podamos enviar recursos médicos y humanitarios de forma urgente".
También advierten de que las vacunas, pruebas de diagnóstico y tratamientos existentes "no son totalmente eficaces" contra la cepa viral de este brote, y deben trabajar para "facilitar el desarrollo y la distribución efectiva de vacunas, pruebas de diagnóstico y tratamientos específicos para combatir este brote en los próximos meses". Los líderes del G7 afirman que están comprometidos a superar esos retos. Estados Unidos ha destinado más de 370 millones de dólares a recursos sanitarios y humanitarios, y se ha comprometido a invertir hasta 500 millones de dólares más, además de 650 millones de dólares en ayuda humanitaria para la región de los Grandes Lagos, mientras que la Unión Europea ha destinado 493 millones de euros a ayuda de emergencia, vacunas y tratamientos.