Cuando los coches eléctricos empezaron a ganar popularidad, a menudo había problemas con las baterías que tenían una vida útil corta, y a mucha gente le preocupaba tener que sustituir estos costosos componentes. En los coches eléctricos modernos, este problema no es ni de lejos tan importante, y las pruebas demuestran que las baterías duran mucho más de lo que la gente cree, pero la UE quiere que todos los que compren un coche eléctrico sepan lo que están adquiriendo y se sientan seguros de su compra.
Por eso, a partir del 18 de febrero de 2027 se exigirá un pasaporte de batería, tanto para los vehículos eléctricos puros como para los híbridos, que facilitará la revisión tanto de la vida útil de la batería como de su rendimiento. La idea es que la calidad de la batería se indique claramente en forma de porcentaje, para que incluso quienes no tengan conocimientos técnicos puedan hacer comparaciones.
Los coches que ya circulan por nuestras carreteras no se verán afectados, pero para todos los coches con batería, este requisito entrará en vigor a partir del 29 de noviembre de este año (aunque el pasaporte propiamente dicho se introducirá unos meses más tarde).
