T3 señala el estudio que ha realizado Playr2.com que "revela" que la mayoría de los padres no hacen ni caso a las clasificaciones por edades que figuran en las cajas de los videojuegos.
La encuesta recoge las respuestas de más de 1.000 padres de hijos menores de 17 años que juegan a videojuegos. Dos tercios de los encuestados admiten ignorar las indicaciones, pero aún más notorio es que más de la mitad de los padres "no creían que las clasificaciones por edad importaban en los videojuegos".
Como nota adicional, "el 61% de los padres no creen que los videojuegos violentos afecten al comportamiento de sus hijos de forma negativa, con el 76% asegurando que los juegos violentos no reflejan la vida real, por lo que no creen que puedan afectar al comportamiento".
El estudio parece centrarse principalmente en la violencia en los juegos, un debate sensible en estos momentos, con expertos tirando desde los dos extremos de la cuerda. Los datos actuales indican que los videojuegos violentos influencian pensamientos agresivos, pero no hay prueba que relacione directamente el comportamiento violento con los videojuegos.