La ESRB, el organismo americano equivalente al PEGI europeo, ha revisado ya Far Cry Primal, el viaje a la prehistoria con el que Ubi está tratando de diferenciarse en el género de los juegos de acción en primera persona que tanto nos gustó cuando lo probamos por primera vez. Su veredicto es que no es un título para adultos porque hay violencia, y penes.
"Los jugadores utilizan arcos, lanzas y palos para matar enemigos en combates frenéticos", dice su comunicado, a lo que añade que "algunas escenas requieren asesinatos sigilosos en las que los enemigos son apuñalados en la cabeza o rajados de arriba a abajo". A continuación, la ESRB pasa a describir un par de situaciones que ha considerado ejemplificadoras del tipo de violencia explícita y las mutilaciones con la que los desarrolladores deleitan a su público.
Pero otro factor que la ESRB ha tomado en cuenta para poner una restricción elevada a Far Cry Primal es que "algunas escenas y ángulos de cámara pueden mostrar genitales masculinos bajo la ropa o ensombrecidos". También les preocupa que "algunos personajes femeninos aparecen en topless" e incluso que hay escenas en las que se ve a estos hombres del pasado "manteniendo actividades sexuales con ropa" en las que se escuchas algunos gemidos.
Sin embargo, la conclusión es clara: "no se ven detalles explícitos".
