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Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain - impresiones de 16 horas

Pasamos 16 horas (!) en el 'sandbox' de nueva generación de Kojima. Prohibido hablar de: historia, giros, guión. Permitido: mundo de juego, ambientación, armas, David Bowie.

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NOTA: Aunque nuestro enviado pudo jugar libremente con el código durante dos días, empezando una partida desde el principio, los acuerdos de confidencialidad firmados implican que la mayoría del contenido conectado con la trama argumental (historia, diálogos y demás) no se pueda tratar por el momento en el siguiente artículo.

Empecemos por lo más importante de la historia de los videojuegos: ¡en Metal Gear Solid V es posible equipar el helicóptero militar con altavoces! Después, podremos hacer que acuda al campo de batalla y meterle el miedo en el cuerpo a los enemigos reproduciendo a todo volumen temas de David Bowie, A-ha y otras viejas glorias de los 80 desbloqueables. ¡Mola!

Vale, ya está. Es que tenía que quitarme eso de en medio antes de nada.

Hace unas semanas, viajé a Los Ángeles para visitar las oficinas centrales de Konami en Estados Unidos, donde me sentaron delante de una TV con un mando y una PlayStation 4 para probar una versión completamente jugable de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. En los dos días que pasé allí, tuve la oportunidad de jugar solo durante casi dieciséis horas, desde el principio del juego hasta un punto que parecía estar bastante lejos del final. Con menos horas de juego se han escrito puñados de análisis de otros títulos (no es el caso del de Gamereactor, por supuesto).

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

Pasar todo ese tiempo jugando resultó ser bastante útil. Tras la primera hora, uno podría pensar que se encuentra ante el típico Metal Gear, con una estructura lineal y casi tantas horas de vídeos como de juego en sí, pero después de esa etapa inicial, interesante pero algo torpe, llegamos a un punto en el que nos despedimos para siempre de los pasillos estrechos y nos embarcamos en una aventura por amplios escenarios abiertos ambientados en Afganistán. A partir de ahí, podemos decidir adónde queremos ir. La siguiente escena de vídeo no aparecerá hasta un par de horas más tarde.

Al igual que ocurría en el prólogo, Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, en esta estrega de la serie contamos con un iDroid, un pequeño walkie-talkie que nos permite comunicarnos y reproducir música. También es posible utilizarlo para proyectar un holograma al estilo R2-D2 de un mapa, en el que podemos buscar misiones, colocar un marcador y prepararnos para una larga caminata.

Si consideramos que el punto donde comienza la misión está demasiado lejos, podemos buscar otra más cercana, y si no nos apetece emprender una gran aventura, también es posible enfrentarnos a alguna de las misiones secundarias. Sin embargo, si lo único que queremos es matar el tiempo, siempre podemos dar vueltas por ahí, descubrir secretos o tomar bases. A los hayáis jugado alguna vez a un juego con un mundo abierto, seguro que todo esto os resulta familiar.

Metal Gear Solid V es uno de esos títulos en los que es preferible evitar a los enemigos. Como siempre, Snake va equipado con lo último en tecnología armamentística al más puro estilo James Bond, pero es mejor no tener que recurrir a ella. Las infiltraciones se desarrollan más o menos igual que en Metal Gear Solid V: Ground Zeroes: primero, reconocemos el terreno con los prismáticos y marcamos a los enemigos, y, luego, avanzamos sigilosamente hasta nuestro objetivo. La diferencia es que en esta entrega son mucho más importantes y divertidas.

Al contrario que en Ground Zeroes, en el que solo teníamos unas cuantas armas a nuestra disposición, en The Phantom Pain contamos con un amplio arsenal que podemos utilizar en cualquier momento. Así, durante el juego haremos uso de rifles de francotirador, escopetas, explosivos C4, misiles termodirigidos, cajas de cartón, muñecos hinchables de Snake y un walkman. Además, también tendremos un caballo y un perro, y podremos pedir ayuda a un compañero gracias al nuevo Buddy System o llamar al helicóptero (sí, el de la música ochentera a todo trapo) para que nos lleve o nos proporcione fuego de apoyo.

También hay que mencionar que el juego presenta un ciclo de día y noche, lo que significa que las misiones podrán tener lugar en la más absoluta oscuridad, cuando nuestra visibilidad y la de nuestros enemigos (o, al menos, la de la mayoría de los enemigos) se verá reducida, o plena luz del sol, momento en el que tendremos que doblar nuestros esfuerzos para evitar ser descubiertos. Además, de vez en cuando se producen tormentas de arena que impiden que Snake y sus oponentes puedan oír o ver lo que ocurre delante de sus propias narices.

Metal Gear Solid V: The Phantom PainMetal Gear Solid V: The Phantom Pain

Toda esta mezcla de variables hace que las misiones se puedan completar de formas muy diferentes, y este precisamente el momento en el que volvemos a la eterna pregunta: ¿deberíamos optar por el sigilo o no? En lo que a mí respeta, siempre me ha parecido, ya desde la primera entrega de la serie para PlayStation 1, que optar por el sigilo es la opción más gratificante. Las decisiones más interesantes que tomaremos en The Phantom Pain son la hora del día a la que vamos a atacar (para pasar el tiempo podemos tomarnos un descanso para fumar) y qué armas vamos a utilizar.

El juego muestra su mejor cara cuando somos un poco creativos y corremos riesgos. ¿Por qué no colocar una réplica inflable de nosotros mismos en medio de la carretera y ver qué ocurre cuando un convoy enemigo se aproxime a ella? Puede que se detengan y nos dé tiempo a dispararle al conductor a través de la ventanilla, aunque también es posible que les entre el pánico y pisen a fondo el acelerador. Hacer planes y ver cómo reaccionan los guardias es genial, igual que la sensación de orgullo que sentimos cuando completamos una misión con una puntuación muy alta, que, por cierto, se nos otorga mediante un sistema de clasificación bastante impredecible.

Sin embargo, toda esta libertad tiene un precio. Mientras que el resto de entregas de la serie eran juegos excepcionalmente pulidos, casi perfectos, en Metal Gear Solid V me he encontrado con un gran número de fallos y 'bugs' extraños. Además, algunos de estos errores eran bastante molestos. Es posible que esté siendo demasiado estricto, ya que el juego no llegará a las tiendas hasta septiembre, pero, por experiencia, sé que la cantidad de problemas que se pueden solucionar los desarrolladores en apenas un par de meses antes del lanzamiento es limitada. Me da que comprobar todos y cada uno de los detalles de los gigantescos escenarios virtuales del juego les llevará más tiempo.

Como suele pasar con todos los Metal Gear, la magia del juego se pierde un poco en el momento en el que nos detectan. Los soldados enemigos son demasiado resistentes a nuestras ráfagas de ametralladora, y enseguida empiezo a echar de menos la sensación de ocultarme entre las sombras y engañar a los guardias pegándoles un tiro certero en la cabeza con la pistola de dardos tranquilizantes. A pesar de contar con un arsenal digno de cualquier Ratchet & Clank, Snake vuelve a fracasar en su intento de convertir a Metal Gear Solid en un buen shooter. Una vez más, todo gira en torno al espionaje.

Metal Gear Solid V: The Phantom PainMetal Gear Solid V: The Phantom Pain

De todos modos, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain constituye una experiencia increíblemente versátil. Tal y como ocurría en Metal Gear Solid: Peace Walker, entre infiltración e infiltración, podemos volver a nuestra base, la Mother Base. También contamos con la posibilidad de reclutar (y cuando decimos reclutar, queremos decir secuestrar) soldados y llevarlos a la base, donde le podremos asignar alguna de las siguientes tareas:

• R&D (I+D): desarrollo de nuevas armas y mejoras.
• Base Development (desarrollo de la base): expansión de la base.
• Support (apoyo): ayuda a Snake en el campo de batalla.
• Intel (inteligencia): recopilación de información que pueda resultar útil en el campo de batalla.
• Fight (lucha): mandarlos cumplir una misión para ir llenando nuestra cartera.
• Pet-sitting (cuidado de mascotas): cuidado de los animales que rescatamos en el campo de batalla.

Si algún recluta se niega a cooperar, podemos meterlos en la cárcel.

Al contrario que en Metal Gear Solid: Peace Walker, la base conforma un espacio de juego separado en el que podremos ducharnos, mejorar nuestra puntería o conocer a nuestros subordinados y abusar de ellos.

Es cierto que la cantidad de cosas que se pueden hacer en The Phantom Pain eran demasiadas para las horas que tenía, pero, a pesar de no haber tenido tiempo suficiente para todo, viví muchos momentos memorables. Además de enfrentarme a uno de los jefes más duros de la historia de los videojuegos, presencié montones de acontecimientos especiales e inesperados, como cuando descubrí que los cables de alta tensión rotos que se encontraban dentro de la charca en la que acaba de entrar podían matarme, o cuando me encontré con un oso enorme en el bosque, lo até a un globo Fulton y lo envié a la base. ¡Ay, qué buenos momentos!

Es posible que Metal Gear Solid haya perdido algo de originalidad, al igual que ha ocurrido con otras franquicias occidentales, como Just Cause o Assassin's Creed. A lo largo del juego, nos encontramos con zonas recicladas que se utilizan para diferentes misiones y tipos de misiones que se repiten en diferentes áreas. Además, es muy posible que se desarrollen montones de contenidos descargables, ya que en el menú hay una opción para conectarse a la PlayStation Store. A pesar de todo, no hay duda de que nos encontramos ante un juego genial, rebosante de contenido y acontecimientos extraños e inesperados y con una historia interesante. Después de todo, sigue siendo Metal Gear Solid. Sigue siendo una propuesta interactiva única y brillante.

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain
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