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análisis
Metro Exodus

Análisis de Metro Exodus

El resurgir de la serie de shooter ambiental lleva a Artyom a una aventura sobre la superficie en un mundo mucho más abierto.

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Por fin tenemos una nueva parada en la singular serie Metro, tras un impasse de casi seis años. El estudio 4A Games, ahora afincado en Malta, ha decidido sacar a su mítico protagonista a la superficie, pasando así de sobrevivir en los agobiantes túneles que dan nombre a la serie, a probar con escenarios mucho más abiertos en Metro Exodus. Como continuación de los juegos anteriores, esta nueva entrega sigue lo sucedido en Metro 2033 y Metro: Last Light (que en la generación actual también están disponibles en varios formatos y ofertas), y así arranca sobre tierra firme (si bien congelada). La serie ha sufrido varios cambios con el paso de los años, con Last Light apartándose del relato original y las mencionadas versiones Redux trayendo el producto a los jugadores de hoy, pero si algo nos ha quedado claro tras acabarnos la última entrega es que Metro Exodus es Metro en su máxima expresión y como no lo habíamos visto antes.

El juego arranca, como suele pasar, con los mutantes sedientos de sangre. Tras una experiencia casi letal y luego una vuelta por el descomunal bunker del metropolitano subterráneo, nuestro héroe Artyom y su mujer Anna se aventuran a salir a la superficie que queda sobre su hogar radio en mano, intentando a la desesperada obtener una señal. De repente, un tren pasa bastante cerca, y resulta que hay vida en la superficie de Moscú después de todo. Así comienza el viaje de La Orden, que se ha propuesto encontrar todo rastro de la civilización, junto con los esperables líderes del estado y finalmente un lugar donde asentarse al aire libre, dejando atrás de una vez por todas los túneles oscuros que les han cobijado desde que empezara la guerra.

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Por lo tanto, en lugar de explorar esos túneles oscuros y los complejos subterráneos -aunque todavía quedan algunas partes nostálgicas de este tipo en Exodus- Artyom, Anna, el Coronel Miller y el resto de la banda viajan en tren por un mapa de mundo abierto, atravesando distintas estaciones, y encontrándose por el camino pequeñas sociedades de esclavistas, sectas, colonos y el eventual buen samaritano. Los distintos escenarios ofrecen varios métodos de transporte para Artyom, como, por ejemplo, embarcaciones para unos encantadores paseos sobre aguas radiactivas, o unas furgonetas blindadas al estilo Mad Max para un poco de acción sobre ruedas por el desierto. Efectivamente y por vez primera, Metro se hace de mundo abierto para presentar vistas espectaculares, espeluznantes guaridas para sus bestias y poblaciones completas, todo para vivirlo desde las distintas estaciones del año, con las cambiantes configuraciones de fauna y flora que las diferencian.

Esas estaciones se dividen en capítulos, de modo que aunque el juego se puede denominar de mundo abierto, una vez hayas explorado los amplios mapas no podrás volver a no ser que decidas cargar el capítulo desde el menú principal. Y respecto a esas flora y fauna, las distintas localizaciones difieren considerablemente en los entornos y en los enemigos que los habitan. Los jugadores se pueden enfrentar a osos amorosos gigantescos, enormes siluros, repugnantes sanguijuelas y hordas de arañas que infunden temor desde la oscuridad. Estas últimas, que se convirtieron en nuestros encuentros favoritos con criaturas durante toda la partida, merecen mención aparte por varias razones. Los asquerosos octópodos refuerzan la importancia de dos de los muchos objetos de equipación que aparecen en el arsenal de Artyom: la linterna y el mechero. Algunos enemigos reaccionan de forma distinta respecto a la luz y a la oscuridad, por ejemplo escondiéndose o evitando la confrontación hasta que están bajo la luz del día, mientras que otros presentan un comportamiento más violento tapados por el manto de la noche.

Lo bueno es que el ciclo de día/noche también se puede aprovechar para derribar a los humanos con cierta ventaja; quizá quieras infiltrarte en una base por la noche e ir apagando las luces a tu paso para ir limitando su capacidad de pillarte. Las mencionadas arañas, sin embargo, residen únicamente en lugares oscuros y rodean al jugador cual enjambre cuando no se ve ni de cantar, lo que convierte cada encuentro con el enemigo arácnido en terror puro. Puedes espantarlas con la linterna o el encendedor, apuntando la luz en su dirección, prendiendo sus cuerpos en llamas o haciéndolas recular hacia las sombras, pero casi siempre te pondrán en tensión.

Las múltiples opciones, tanto en la dinámica de juego como en tu arsenal, hacen que Metro Exodus se acerque mucho más a un action-RPG hecho y derecho. Si un jugador decide pasarse el juego usando principalmente el sigilo y con un conteo mínimo de bajas, puede hacerlo perfectamente. Usar la oscuridad como ventaja, explorar y encontrar equipación interesante como las gafas de visión nocturna, o emplear la opción de derribo en lugar de la de asesinato sigiloso, son alternativas que no solo cambian cómo juegas la partida, sino también el resultado. Si prefieres, por el contrario, cargarte a todo el mundo, disparar a todo lo que se menea, o iluminarlo todo con una linterna súper-luminosa y un cargamento de explosivos en tu cinturón ampliado, también cambiarás el estilo de juego y el resultado.

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Una vez metido en pleno combate, Metro Exodus también presenta una variedad increíble. Aparte de usar el entorno para sacar ventaja táctica, hay un montón de opciones a tener en cuenta. Los tiroteos resultan verdaderamente satisfactorios, pudiendo disparar tanto a los enemigos como a su alrededor para activar efectos adicionales del escenario. Todas las armas que empleamos durante nuestro viaje producían unos efectos sonoros de primera, y su peso se sentía muy gratificante. Los controles son, además, bastante accesibles; hay una configuración clásica de mirilla y disparo con los gatillos, granada o arrojadizo en RB y limpiar la sangre de la máscara o parchearla con LB. Ese mismo botón, pulsado, abre el menú de armas para acceder a pistolas, cambiar munición o elegir arrojadizo a equipar con la cruceta. Mantener RB abre, por su parte, el menú para enfundar, encender la linterna, cambiar el filtro del aire (o quitarse la máscara), usar el encendedor, pasar a visión nocturna, sacar los prismáticos o acceder a la mochila.

Esa mochila es la que permite fabricar y personalizar (sí, 'craftear' y 'customizar') las armas sobre la marcha, de modo que es una de las características esenciales del juego, sobre todo cuando juegas en dificultad normal o superior. Cuando abres la mochila, se despliega el menú de fabricación, y ahí puedes seleccionar munición (bolas de acero para las armas de presión o flechas para la ballesta), arrojadizos (cuchillos o señuelos), así como botiquines o filtros para la máscara antigás. Todo esto se fabrica empleando los materiales que vas encontrando durante la exploración, y es muy importante no dejar de hacerlo para salvar la vida en varias ocasiones.

Dentro de la mochila también se pueden acoplar o intercambiar cargadores, mirillas, tambores, empuñaduras o láser en la mayoría de las armas que encuentras (o robas a los enemigos caídos). Esto implica 'lootear' las piezas de las armas, desmantelarlas, colocar los acoples destacados en el inventario y convertir el resto de partes en materiales de fabricación. Si te quieres currar munición más compleja, cambiar un arma por otra, modificar el equipamiento o reparar y limpiar la máscara y las otras armas, hace falta además encontrar un banco de trabajo en las casas seguras (donde también descansas y recuperas vida), en las ruinas que vas ocupando con tu base tras cada parada del tren Aurora. Lo de limpiar las armas y reparar la máscara no es tontería, pues un cañón atascado no sirve para nada y una máscara con pérdidas se come literalmente los filtros...

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Quitando todos estos sistemas de juego tan elaborados, Metro Exodus también sabe contar una historia desgarradora sobre Artyom y sus amigos, tanto los viejos como los nuevos. Hay mucho espacio para conversaciones casuales con los amaradas de La Orden y, si les dedicas un poco de tiempo, sabrás mucho más de los personajes y de las misiones que vienen, incluyendo secundarias.

Pero no todo es fabuloso. Si bien Metro Redux hace muchas cosas bien, es cierto que se tropieza con ciertas molestias. Jugando para este análisis en versión Xbox One X, nos encontramos unos cuantos errores, bugs y problemas técnicos generales. Principalmente, nos topamos con un bug más temible que las arañas, que nos obligó a volver atrás a un guardado rápido que ya quedaba bastante lejos, porque un PNJ no era capaz de advertir nuestra presencia al terminar una misión. Después, hubo otro bug por el que, cada vez que encendíamos la linterna, se escuchaba un sonido como de rayo láser, haciendo que los disparos normales o las interacciones fueran totalmente imposibles. Este lo pudimos sortear llegando hasta otro checkpoint... sin usar la linterna para nada.

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Por supuesto, esperamos que un parche solucione estos fallos, pero tenemos que decir que las cuestiones técnicas estropean la sensación de inmersión que, por otro lado, es una de las bazas del juego. Otras molestias incluyen fallos de sonido caminando por los interiores, que los pasos de Artyom se aceleren, o una animación muy extraña al subir y bajar por las escaleras, por las que se salta unos cuantos escalones y cae al suelo de forma bastante patética.

Por lo demás, aunque Metro Exodus presenta algunos problemas, no son suficientes para estropear una experiencia diferente y grandiosa. Con una narrativa y un ritmo que te pone el corazón a mil, unos entornos fantásticos, acción de primera, elementos de supervivencia considerables y la profundidad de los sistemas de 'crafteo' y personalización, Metro Exodus significa diversión de sobra para los amantes de la acción y un regalo para los fans de la serie. Además, aunque nos parece que el juego termina un poco de sopetón, casi como si el jugador estuviera escuchando la última página leída en voz alta por Artyom, ese final también nos ha parecido muy satisfactorio.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Genial narrativa, sistema de crafteo profundo pero accesible, elementos de supervivencia razonables, explorar tiene recompensa, hay opciones de combate no letal, muy buenos personajes, cantidad de contenido opcional.
-
Algunos bugs y animaciones extrañas se cargan la inmersión.
overall score
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