Xbox One X llega con la promesa de sacar rendimiento a las televisiones 4K que hay en las casas, pero no todos sus futuros propietarios tienen por qué tener una con esa capacidad de resolución. Para convencer a estos últimos, Microsoft asegura que la experiencia en 1080p también va a ser superior, sobre todo gracias a una tecnología que se llama supersampling.
Este formato avanzado de anti-aliasing, que ya se ha puesto en práctica en juegos para PC, debe hacer que la imagen se vea más uniforme y eliminar cualquier rastro de pixelación o dientes de sierra en los juegos de Xbox One X. Sin embargo, el gigante de Redmond aún no ha demostrado su efecto y sus resultados.
Pero asegura que lo hará. Aaron Greenberg, responsable de marketing para Xbox, ha dicho en Twitter que la demostración tendrá lugar antes del lanzamiento. Esto nos da a entender que habrá algún tipo de presentación o de vídeo con ejemplos que demuestren que la X también tiene sentido con una tele convencional. La fluidez de la imagen y los tiempos de carga son otros aspectos que también debe mejorar este hardware frente al estándar.
