La historia viene de cerca. La semana pasada se detectó que Microsoft se encontraba realizando pruebas para un nuevo modelo de Xbox One, partiendo de las consultas y aprobaciones solicitadas en Estados Unidos sobre un nuevo chip inalámbrico. El hecho de que no se hablara de un hardware más potente, el aparente rechazo del jefe de Xbox a una consola actualizada a mitad de generación y la fecha de expiración de los documentos de pruebas sugerían que este modelo podría perfectamente consistir en una Xbox One Slim, más delgada y eficiente, a presentar en la próxima feria E3 2016. Sin embargo, algo ha cambiado hoy, y esa nueva consola podría terminar siendo efectivamente también más potente.
Según añade The Verge a toda esta historia, las pruebas que está realizando Microsoft incluyen en realidad varios prototipos de Xbox, y algunos "se han probado con componentes mejorados de los que se usarían para mejorar el rendimiento de un PC de gaming".
Este nuevo descubrimiento abre la puerta por tanto no sólo a una consola más elegante, sino también a una máquina más potente, una Xbox One.5 que, entonces sí, podría plantar cara al hardware superior de una PS4K que ya se da por sentada y cuyas specs y nombre en clave NEO se han filtrado esta misma mañana.