Mirror's Edge rompió con lo genérico para convertirse en un icono atemporal
Hoy se considera uno de los juegos más impactantes visualmente de la historia gracias a su llamativo diseño, pero estuvo a punto de ser muy diferente...
No es la mecánica de gameplay lo que más recordamos de Mirror's Edge, ni tampoco a su protagonista, Faith. Lo que sí recordamos es el diseño gráfico increíblemente limpio y llamativo, que representaba una distopía futura de una forma muy bella. Todo el mundo del juego era blanco, con detalles ocasionales en color para ayudar a orientarse y cosas con las que interactuar, todo ello enmarcado con una ambientación impoluta que dotaba al entorno un aspecto idílico.
Pero... estuvo a punto de ser algo completamente diferente y mucho más genérico. Los desarrolladores lo revelaron durante una conversación con Design Room (gracias Rock Paper Shotgun). Mirror's Edge salió a la venta en 2008 y al principio se parecía más a otros juegos de la época, es decir, muy genérico en todos sus aspectos. El productor principal Owen O'Brien dice:
"Mirror's Edge empezó pareciéndose a cualquier otro juego de Unreal, para ser sincero. Pero descubrimos que cuando te movías muy deprisa por el mundo, te entraba el mareo por simulación muy rápidamente. Descubrimos que disminuía si hacías el mundo más limpio y menos detallado".
El director artístico Johannes Söderqvist añade que no era un juego feo, sino que simplemente carecía de la personalidad que la aventura acabada tiene en abundancia:
"Era más apagado, como los tejados de Nueva York con esas torres de agua, bastante genérico, como un juego normal, por así decirlo. No estaba mal; de hecho, tenía buena pinta. Pero no tenía estilo, o era bastante genérico".
Por el camino, DICE tuvo un cambio de opinión sobre Mirror's Edge, y lo que finalmente condujo al gran rediseño parece haber sido precisamente que era muy difícil distinguirlo de la multitud. O'Brien explica:
"No podía distinguir Battlefield de Call of Duty de Rainbow Six, y le dije al equipo: 'Quiero ver una captura de pantalla de Mirror's Edge en una revista y saber que es nuestro juego'".
El resultado fue uno de los juegos mejor diseñados de la historia, y es dudoso que hoy nos acordáramos del juego si se hubiera convertido en la aventura de aspecto anodino que pretendía ser en un principio.




