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Monster Boy y el Reino Maldito

Análisis de Monster Boy y el Reino Maldito

Acción, plataformas y puzles en dos dimensiones en un mapa abierto para que lo explores como puedas.

Wonder Boy: The Dragon's Trap era solo el aperitivo, y eso que mereció mucho la pena degustarlo. Pero el plato fuerte del retorno de esta saga estaba aún por llegar y, aunque se ha hecho de rogar más de lo previsto, por fin está aquí. Monster Boy y el Reino Maldito (o Monster Boy and the Cursed Kingdom) no es la reedición de un clásico como el anterior, es un juego totalmente nuevo creado siguiendo el concepto y las reglas de aquel género aprovechando la tecnología actual, sobre todo la capacidad visual y las técnicas de animación del presente.

El sello de calidad lo pone Ryuichi Nishizawa, creador de Wonder Boy in Monster World para SEGA, que ha supervisado todo el proceso. De ahí que sea fácil encontrar el hilo conductor en todo el título y multitud de referencias por cada rincón. Game Atelier ha partido de una historia sencilla de castillos y magia, que otorga desde el principio el protagonismo a un héroe anónimo, Jin. Su tío se ha hecho con un arma mágica, ha enloquecido, y ha transformado a toda la población en animales.

Por suerte, la suya es en cerdo, y aunque no sea muy elegante ni muy ágil, tiene un olfato fenomenal que le va a servir para encontrar secretos por todo el mundo. Especialmente unas trufas que le dan la habilidad de controlar cinco armas distintas. Con este personaje empieza la búsqueda de los orbes que podrían devolver a la población a su estado normal, pero que sin embargo van a convertir al protagonista en otras criaturas nada más recibir su poder. Una escurridiza serpiente que se cuela por huecos y escupe veneno, una rana que se agarra con su lengua y no se ahoga en el agua, un león que embiste con fuerza y rompe muros y un dragón que escupe fuego y vuela.

Monster Boy y el Reino Maldito

Un momento, porque nos hemos adelantado mucho. Reunir las seis transformaciones son muchas horas de exploración, combate, plataformas y puzles por un mapa enorme. Será como cinco o seis veces más grande que el del remake de Wonder Boy del año pasado y completarlo no es una tarea tan fácil como pueden sugerir ese estilo artístico tan inocente y esa música acaramelada. La sensación de que cuesta un poco es constante, a pesar de que siempre logras avanzar un poco más cuando algo se atraganta, ya sea un puzle que no consigues ver, una sección de plataformas más exigente con los botones o una zona de combate en la que no tienen piedad de ti, como la muralla del Castillo. Game Atelier lo ha diseñado con la calculadora en la cabeza para que no haya pérdidas de ritmo y sí bastantes picos de intensidad que tocan las narices seguidos por momentos placenteros que rebajan la frustración.

Para quienes aún no conozcan este estilo de juego, Wonder Boy representa al género de la acción lateral en un mundo libre y falsamente abierto, que realmente se va revelando ante tus ojos a medida que consigues los poderes y habilidades que necesitas para acceder a cada nueva zona. En este caso, las transformaciones del personaje que otorgan los orbes, algunas de sus habilidades desbloqueables o incluso ítems, como armaduras y botas contra el fuego o con doble salto, por poner un par de ejemplos.

Ese diseño matemático, increíblemente preciso, camufla una linealidad que siempre está ahí, porque en Monster Boy y el Reino Maldito hay solo un camino correcto y el resto es dar vueltas por donde no toca - o volver a buscar secretos que antes eran inaccesibles. El estudio no ha querido fastidiarnos demasiado con eso de rebuscar mucho el camino a seguir con dos decisiones muy sencillas: los consejos que te dan los personajes PNJ y la presentación del mapa en el menú de pausa, pues la cuadrícula no se cierra allá por donde queda camino por explorar. Se agradece bastante esta ayuda, pero eso no significa que no te vayas a atascar, insistimos, porque aunque es menos 'perro' con los secretos que los antiguos, sigue teniendo su miga.

Monster Boy y el Reino MalditoMonster Boy y el Reino Maldito

Si el diseño general del mundo es soberbio, el de cada zona en concreto no se queda a la zaga. La línea entre niveles 2D entretenidos y aburridos es muy delgada y depende de cómo colocan sus creadores enemigos, plataformas, tesoros, etc. Este es de los buenos. Jamás tienes la sensación de avanzar por avanzar, sino de estar haciendo algo relevante. Es gracias a una medición óptima del poder del personaje respecto a lo que se encuentra por delante la primera vez que llega a un sitio nuevo y esa forma de introducir novedades constantemente, sin parar. La magia de Wonder Boy está en ir cambiando de personajes para poder salir de los apuros, y cuando la cosa está avanzada ya no es por fases, sino por instantes. La rana es quien se impulsa por los aires pero a la pared que llega solo se puede agarrar la serpiente, así que toca transformarse en el aire.

Las situaciones son tan variadas como los propios mundos de juego. Hay elementos reconocibles en cada escenario, tan tradicionales como la playa, el bosque, la aldea aérea o el volcán, pero todo está muy expandido. Cada área tiene un toque único que invita a tomar un personaje como principal, pero sin dejar de lado al resto, así que nunca tienen sensación de preferencia. Entre tanto, hay algunas zonas puzle brillantes, como el interior del volcán. Y no podemos dejar de mencionar los guiños al pasado. De repente estás en Wonder Boy III: Monster Lair, la recreativa de acción lateral non-stop, jugando como un shooter de naves. No es el único homenaje al pasado de SEGA con el que nos hemos encontrado, como cuando nos topamos con un pinball gigante propio de Casino Night de Sonic 2. Para rematar, están las batallas contra los jefes, muy atractivos en sí mismos, en las que hay que pensar primero y actuar después, porque no es tan obvio lo que toca.

Monster Boy y el Reino MalditoMonster Boy y el Reino Maldito
Tres años de desarrollo han dado para mucho.

Técnicamente y en gameplay, Monster Boy y el Reino Maldito es soberbio, y además lo acompaña a la perfección con una presentación de gran nivel. Como el reboot de Monster Boy, también recurre a la animación de dibujos a mano y eso permite aportar un grado de vida y de naturalidad espectacular que se transmite aún más con las animaciones de los personajes en situaciones especiales, como un golpe, una caída o una corriente (o cuando se quedan parados a esperar). Pero aquí hay más, mucho más que un lienzo colorido. Es un juego moderno que no escatima en recursos y aplica mil detalles para que la escena, sea la que sea, siempre tenga más movimiento del que se capta a primera vista. Elementos como el frío o el calor producen alteraciones visuales acordes. Y pequeñas partículas aparecen siempre que se las necesita para alegrar una escena. Lástima que la banda sonora no acompañe, porque se les ha ido la mano con el algodón de azúcar. En su empeño por hacerlo todo tan alegre y vivo, han creado algunas piezas que son chirriantes.

Hemos optado por jugarlo en Nintendo Switch porque pensábamos que se adaptaría a la perfección al juego portátil y así es, se disfruta mucho, pero luce mucho más en sobremesa. Es en la pantalla grande y a resolución mayor como se ven todos esos pequeños detalles visuales que separan este juego de tantos otros. Va perfectamente fluido y apenas nos hemos topado con un par de bugs que hemos podido solventar (si intentáis romper rocas con el león hacia abajo portando la vara de teletransporte se atasca, pero basta con cambiar a espada) y un par de sombras que han cargado a destiempo. En las primeras horas también llaman la atención unos tiempos de carga minúsculos pero inesperados en los menús. Y ojo a alguna plataforma que se confunde con el fondo y nos ha dado algún dolor de cabeza.

Un trabajo espectacular el que Game Atelier ha llevado a cabo para demostrar que un estilo de juego tan clásico tiene cabida en el mundo moderno. Ha sabido imitar la fórmula de niveles antigua para crear un mapa enorme y perfectamente confeccionado, aportando además un par de toques propios. Pero lo mejor de Monster Boy y el Reino Maldito es que su interior lo ha rellenado con unos niveles muy bellos y repletos de momentos de puzles, plataformas y acción muy divertidos.

Monster Boy y el Reino MalditoMonster Boy y el Reino Maldito
09 Gamereactor España
9 / 10
+
Un diseño brillante, del mundo general y de cada nivel en concreto. Atención al detalle. Cada instante de partida es relevante. Los personajes y sus habilidades casan a la perfección.
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La banda sonora se excede en su intento por alegrar. Alguna confusión entre escenario real y fondo.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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