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Análisis Mordheim: City of the Damned

Mordheim: City of the Damned

Mordheim es tan duro como suena, al menos para novatos. Bienvenidos a la Sodoma del universo Warhammer.
Bengt Lemne 18 enero 2016

Frustración y poca accesibilidad. Las primeras impresiones de Mordheim: City of the Damned, un título que salió el mes pasado del Acceso Anticipado de Steam, no son muy positivas. La experiencia está basada en un juego de mesa de 1999 que se ubica en el maravillosamente oscuro universo de Warhammer. Pues bien, Mordheim no hace prisioneros y va con todo, por lo que necesitarás un par de rondas hasta que le cojas el tranquillo, incluso si eres un pro de los juegos de estrategia. Sin embargo, si ya has probado el juego de mesa, te irá algo mejor, aunque el videojuego no es exactamente igual, avisado quedas.

De hecho, a pesar de que hay tres tutoriales y un montón de instrucciones para los aspectos más profundos del título, no hay mejor forma de aprender a jugar que jugando ronda tras ronda. Al principio perderás e irás adaptando tus estrategias, y, lo que es más importante, entenderás todos los matices de la Warband que hayas escogido.

Así, la Warband es el núcleo principal de la experiencia. Sí, hay una historia bastante básica en la campaña, pero lo más importante es la historia que se forma entre tus tropas: cómo evolucionan, qué heridas sufren (en vez de haber 'permamuerte', las unidades que caigan derrotadas sufrirán heridas y lesiones) y cómo inviertes en ellos. En muchos aspectos, Mordheim cuenta la historia de las durísimas realidades que vive una banda de mercenarios en esta ciudad tan rica y tan bombardeada por los cometas. Tus tropas mostrarán sus cicatrices como testimonio de tus propios errores. Puede que al principio no tengas el oro suficiente para pagar por todas tus tropas o quizás te veas forzado a enviar a un novato a una batalla a la que quizás no sobreviva, a menos que cuides de él poniendo en riesgo la vida de tus miembros más valiosos.

Podrás crear tu Warband a partir de cuatro facciones: las Hermanas de Sigmar, el Culto de los Poseídos, los Mercenarios y los Skaven. En concreto, estas dos últimas son, en nuestra opinión, las más fáciles para los principiantes y a nosotros nos gustaron especialmente los Skaven; y no solo por su fabuloso lenguaje y sus incomparables nombres (Murderlord Snikkit, por ejemplo, que en español sería algo así como Snikkit Señor del Asesinato). En realidad, los Skaven cuadraban perfectamente con nuestras primeras estrategias, básicas a más no poder: juntarse todos y moverse como una unidad, con la esperanza de abrumar y superar en número al primer enemigo con el que nos encontrásemos. Lo cierto es que esa táctica funciona muy bien contra la IA, porque esta se estanca un pelín en su camino y, en ocasiones, le cuesta lidiar con los objetos del mapa.

Si te enfrentas a un humano en escaramuza online, tendrás que hacer mucho más para mejorar a tu grupo. Puede ser complicado, porque hay muchos veteranos por ahí fuera y algunos tienen ya más de un año de experiencia por el Acceso Anticipado, pero la idea es que te enfrentes a Warbands más o menos similares a la tuya.

Las misiones de encuentros o escaramuzas se desarrollan en una mezcla de mapas grandes y pequeños, decorados con la clase de arquitectura que puedes esperarte de Warhammer. Hay cientos de rincones, grietas, secretos y callejones sin salida. No obstante, lo más importante es que tienen hasta cuatro niveles por encima y, si consigues conocer bien los mapas, podrás sacar partido de las unidades a distancia para marcar la diferencia. Lógicamente, también puedes ponerlos en modo vigilancia y todo eso. Sin embargo, si confías únicamente en tus unidades a distancia, tu misión está abocada al fracaso. El simple hecho de cambiar de armas, de recargar o de huir de un enfrentamiento a corta distancia es una tarea costosa, así que te harán falta tropas de cerca para evitar que alguien se acerque a ellas. Además, también hay que tener en cuenta que cualquier intento de escalar o subir de un nivel a otro supone correr el riesgo de sufrir daño, como también lo corres al recolectar wyrdstones.

Por otra parte, no tienes que diezmar al equipo contrario: también puedes ganar si el enemigo no consigue llevar a cabo una serie de pruebas. Por lo general, suele ser derrotar a la mitad del equipo enemigo, aunque también hay otros objetivos, como matar a algún enemigo en particular (es todo muy personal porque tienen nombres), reunir una cierta cantidad de wyrdstones, recolectar recursos específicos, etc. Al final, la experiencia va de mantener a tu equipo con vida, cumplir con tus cuotas de wyrdstone y hacer que tu Murderlord (o equivalente) esté contento. No hay mucho más en cuanto a trama o historia, pero, entre las cuatro campañas (una por facción), hay un montón de cosas que digerir.

Se podría pensar que un año en Acceso Anticipado es más que suficiente para pulir la mayor parte de la experiencia, pero, por desgracia, Mordheim no lo ha logrado todavía. Los tiempos de carga son bastante atroces y nosotros nos encontramos con algunos errores extraños en la interfaz de usuario. Por otro lado, tras el último parche, hubo un momento en que no podíamos ver algunos de los menús del juego, pero reiniciamos y asunto resuelto.

Además, esa actualización hizo que el inicio de la campaña fuese un poco menos doloroso (esos 50 de oro extra vienen de perlas) y esperamos que el sistema Veteran ayude en futuras campañas (las bonificaciones se trasladan a cada Warband dentro de una misma cuenta). En sí, mejorar tu habilidad y construir tu Warband es superdivertido, a pesar de los obstáculos. Piensa que, con suerte, siempre aprenderás algo para la próxima vez y recuerda que perder no tiene por qué ser el final, aunque los efectos que produce te den ganas de empezar de nuevo con otra Warband.

Antes mencionamos las pantallas de carga; pues bien, este es el resultado de una experiencia que, a diferencia de la mayor parte de la competencia de estrategia por turnos, se juega en un mundo completo en 3D en el que hay algo de generación procedimental. Lo cierto es que nos ha costado un poco acostumbrarnos a esto. Es evidente que añade un nivel de inmersión superior, porque hay que estar atentos a las trampas del entorno, pero también implica que podrás desarrollar tácticas impresionantes para tus unidades a distancia. Además, también ayuda "la niebla de guerra", porque solo aparecerán en el mapa los enemigos que tus unidades puedan ver. Sin duda alguna, es una decisión de diseño muy interesante y se encuentra en el núcleo de la experiencia, pero seguimos pensando que esta clase de títulos se juegan mejor en una perspectiva desde arriba. Sí, es cierto que está el mapa general, pero puesto que no puedes dar órdenes desde ahí (solo se puede planificar la estrategia y poner marcas), realmente no es una opción válida. A ver, al cabo de un rato, te olvidarás de eso, porque el sistema funciona bien, pero, en última instancia, creemos que el título habría sido más divertido si lo hubiésemos jugado desde una perspectiva diferente, como la de Xcom, por ejemplo.

Por último, el caos es el concepto central de la experiencia. Puedes intentar calcular las posibilidades, pero la suerte siempre desempeña un papel crucial en el resultado. Si ese 28% de posibilidad de esquivar tiene éxito, puede marcar la diferencia en la batalla. Y resulta que el caos funciona en los dos sentidos. En definitiva, Mordheim es esa clase de título que no es fácil de equilibrar y, si los desarrolladores le dan un poquito más de amor y de cariño, tiene el potencial de convertirse en una experiencia mucho más fluida. Afortunadamente, el final del Acceso Anticipado no implica que sea el final de las actualizaciones. Esta experiencia proporciona un montón de profundidad estratégica, un concepto brillante que ofrece su propia marca de estrategia por turnos y que parte de un universo muy amplio del que puede sacar muchísimo. Es, sin duda alguna, un título que seguramente seguiremos jugando por su carácter adictivo, aunque la relación haya tenido un inicio un tanto... accidentado.

7
Bueno sobre 10 · Gamereactor España
Pros Un montón de profundidad estratégica; el diseño de los mapas es muy inteligente y lleva tiempo dominarlos; el universo Warhammer resulta ser el trasfondo perfecto; y una cantidad apabullante de elecciones en cuanto a objetos y mejoras.
Contras Adaptarse a la experiencia lleva un tiempo; en el ámbito técnico hay algunas cosas que se podrían pulir; y nosotros hubiésemos preferido una perspectiva diferente.
Nota de la red Media de 4 ediciones de Gamereactor
7,0
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Perfil completo 4.731 artículos publicados
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Bueno Nota de la red en 4 ediciones
Datos del juego
Desarrollador Rogue Factor
Editor Focus Home Interactive
Fecha de lanzamiento 2015
Género Strategy
Plataformas
PC
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