El cambio climático y el aumento gradual de las temperaturas en todo el mundo, año tras año, están dejándonos pruebas dramáticas de que estamos ante una crisis real para la supervivencia de la vida en la Tierra sin precedentes para el ser humano. Y prueba de ello es la triste tragedia que se ha vivido en el zoo de Tokio, que ahora ha certificado que tres de sus dieciséis leones han fallecido como consecuencia del calor.
Según el informe recogido por Reuters, esta situación es inédita en los 62 años que lleva el zoo de la capital japonesa abierto. Y ya desde la primera ola de calor de julio, toda la población de leones empezó a notar los síntomas, volviéndose letárgicos y dejando gradualmente de comer y de beber, hasta el punto de que todos ellos necesitaron atención veterinaria directa. Al parecer, las tres leonas, de 3, 11 y 15 años, sufrían deshidratación severa y fallo multiorgánico, tal como ha dictaminado la autopsia.
Las temperaturas en la zona subieron hasta casi 39 grados Celsius desde mediados hasta finales de julio, lo que provocó alertas por golpe de calor, y aunque los leones son originarios del África subsahariana y están acostumbrados al calor árido, la combinación de calor y alta humedad de Tokio les dificulta la termorregulación y llevó al fatal desenlace para estas tres hembras. El resto de leones, por cierto, sigue en tratamiento por vía intravenosa.
"Ningún otro animal ha mostrado signos de enfermedad, pero el personal está cuidando de los animales con más esmero que antes", declaró un funcionario del zoológico de Tama.