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Necromunda: Hired Gun

Análisis de Necromunda: Hired Gun

Hay cosas que es mejor dejar en el pasado.

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Algunas veces me parece que los buenos juegos retro se asemejan un poco a los recuerdos imprecisos. Bajo premisas maravillosas, aunque falsas, nos convencen de que cualquier tiempo pasado fue mejor escondiendo los elementos modernos tras un velo de nostalgia. Solo hay que fijarse en títulos estupendos de influencia retro como Huntdown, The Messenger, Doom (2016), Hotline Miami y tantos otros. Estos juegos me transportan a mi niñez, me hacen recordar que todo es tan bueno y fácil como entonces; sin rarezas, sin complejidades, tan sólo el puro placer de jugar.

Desde luego, nada de eso es verdad. La gran mayoría de títulos de principios y mediados de los noventa están completamente anticuados a día de hoy y, aunque los mencionados más arriba puedan considerarse obras maestras, constituyen una representación errónea de cómo eran los juegos de aquella época. Las excepciones que confirman mi regla.

Por otra parte, los juegos retro malos son aquellos que parecen no haber entendido para nada lo que significa en realidad el concepto. No se trata de una mera repetición de lo antiguo, sino de brindar una nueva interpretación de esas viejas ideas. Serious Sam es un claro ejemplo en este sentido y Necromunda: Hired Gun, otro. Os explicaré por qué.

Tras una extensa secuencia steam-punk de intro, me pongo en la piel de un mercenario, tomo un arma y me abro paso a tiros por el campo de entrenamiento. Al momento, el juego rezuma shooters de vieja escuela como Quake, Unreal y Doom (2016) y también tiene un aroma de los más recientes 'looter shooters'. Hay acción frenética, mapas tipo arena, montones de enemigos, ejecuciones cuerpo a cuerpo brutales con solo pulsar una tecla y... loot. Pese a todo, hay algo raro, algo que chirría y que me costó saber con exactitud qué era.

En el 'hub' del juego podemos hablar con otros personajes, aceptar misiones y comprar y mejorar armas, armaduras y habilidades entre misiones. Resulta gracioso que no fue en las partes principales del juego (las batallas) donde me di cuenta de cuál era el fallo, sino en el 'hub': aquí es donde la cosa se pone chunga.

Primero, decidí entablar un par de conversaciones, porque la trama tiene una falta total de interés. Más tarde traté de elegir una misión, pero el botón no respondía y después me fijé en que había varias opciones de mejora para la armadura del perro que me acompañaba, una para las patas y otra para el cuerpo. Dicho sistema de mejora es supertosco; ojalá el estudio hubiese dedicado mucho más tiempo en lograr que fuese más accesible y funcional.

Necromunda: Hired Gun

Pero dejemos eso; hasta un juego descuidado puede ser divertido. Por fin pude elegir misiones y entonces me vi en una zona lineal en la que lo único que tenía que hacer era abrirme paso a través de hordas de enemigos. Si has jugado a shooters de hace veinte años ya sabes lo que te espera, para bien o para mal. En el apartado gráfico, en ocasiones los escenarios tienen buena pinta, decorados con elementos steampunk y de Warhammer 40k Classic, pero la variación es extrema: sobre todo, destacan las zonas más abiertas, que parecen vacías y abandonadas, con un esquema de colores muy limitado. El rendimiento tampoco es bueno, con caídas en el framerate hasta los 40 fps de vez en cuando.

Sobre los combates, lo primero y más importante que hay que decir es que son una copia descarada de Doom (2016). Tengo un gancho de escalada para desplazarme por ahí, una rueda para elegir entre mis siete armas disponibles, salto ligero cual pluma y me muevo a la velocidad de la luz sin levantar el dedo del gatillo (luego os cuento más sobre esto). Sí, suena bien, pero, por desgracia, hay muchísimos problemas y aspectos con una sensación totalmente viejuna.

Los enemigos van por ahí corriendo sin rumbo fijo y siempre permanecen en grupos. Cuando les disparo, no reaccionan, por lo que, a pesar de lo pesado de las armas, parece que estuviera usando munición de goma. Otro aspecto negativo que también noté es que la mira parecía descalibrada: si apuntaba con un arma que llevase mira láser y también retícula, era fácil ver que no se correspondían. Esto parece extraño, algo que no han pulido bien.

En resumen, Necromunda no da el nivel que Doom (2016) estableció hace cinco años. Ni mucho menos. Tiene que ser posible evaluar un juego retro respecto al potencial de su tiempo, independientemente del momento en el que esté inspirado. Necromunda: Hired Gun es exactamente lo contrario de lo que un juego retro debería ser: muestra todo lo malo que tenían los juegos antiguos mientras se nos vende como nuevo y fresco. Te recomendamos que pases de él.

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Necromunda: Hired Gun
04 Gamereactor España
4 / 10
+
El tiroteo puro puede ser divertido; hay muchas opciones de mejoras.
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El sistema de mejoras está descuidado, la IA es nula y está lleno de bugs.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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