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Nidhogg

Análisis de Nidhogg

Hacía mucho tiempo que no nos echábamos unas partidas tan buenas a dobles. El modo a dos jugadores no se puede hacer mucho mejor.

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La espera hasta la llegada de Nidhogg ha sido muy larga. El juego de duelos de espadas se dio a conocer públicamente cuando ganó el Nuovo Award en el Independent Games Festival en 2011, hace casi tres años. En el intervalo posterior su estudio desarrollador, Meshoff, ha estado ajustando y retocando, dando cera y puliendo cera, y el juego llegó por fin a PC la semana pasada.

La premisa de Nidhogg es de esas que se pueden explicar con una sola frase y quedan totalmente claras. Hombre pixelado armado con espada debe vencer a otros hombres pixelados con espadas y alcanzar la salida. Quitando algunas variaciones multijugador, no se desvía de ese patrón básico. Viene con tres sabores, juego en solitario, multijugador online y juego local a dobles. Uno de estos sabores es delicioso sin parangón, los otros dos dejan un sabor de boca algo metálico.

La campaña en solitario no es la mayor baza de Nidhogg. Si bien las mecánicas son correctas y están en su sitio, la IA del enemigo puede ser increíblemente boba unas veces, o irritantemente precisa a la hora de despacharte en otras. Dos personajes de diseño muy sencillo se enfrentan cara a cara en una de cuatro arenas, debiendo acabar con su rival con un espadazo certero para poder avanzar, para luego meterse en otra pelea similar. Cada nivel se extiende a través de varias pantallas hasta que el vencedor emerge ante un público enloquecido. Luego un gusano gigante se lo come.

Nidhogg

La lista de oponentes para pelear es bastante larga, pero tras un rato simplemente deja de ser divertido. Es una buena forma de repasar movimientos, pero poco más. Un elemento contrarreloj se suma a la acción con los nombres de los espadachines más rápidos en pantalla en pos de la fama, pero no será esto lo que enganchará a la gente para que vuelvan una y otra vez al juego.

Porque todo el encanto de Nidhogg se puede encontrar en los modos multijugador. La modalidad Vanilla Vs. es increíblemente divertida jugando con un colega. La simplicidad de los controles lo hace rápidamente accesible para principiantes, pero hay suficiente variedad como para mantener el interés de los más veteranos. La espada de cada jugador puede golpear bajo, a media altura o por alto, lo que deriva en prolongadas e ininterrumpidas sesiones de intercambios en las que cada jugador intenta abrir la defensa del otro. También existen cantidad de formas de romper el repetitivo choque de las espadas; por ejemplo puedes lanzar tu hoja contra tu rival, lo que como todo el mundo sabe, es muerte asegurada. También puedes saltar, agacharte o rodar, o pegar un puñetazo cuando te has quedado sin espada. También lanzar patadas voladoras, o quizá arrancar el corazón del pecho de tu oponente cuando yace indefenso en el suelo.

Las partidas entre dos amigos codo con codo son una delicia, y si te pones con el versus después de probar el modo en solitario te das cuenta enseguida que este es el plato principal de Nidhogg y que es una experiencia mucho mejor cuando la compartes. Existe una gran selección de modos diferentes para aderezar las partidas cuando te empiezas a cansar del combate Vanilla. Podéis acelerar las cosas o ralentizarlas, saltar como muelles en lugar de ir andando, o ir a gatas como bebés y pelear en el suelo. Las espadas bumerán son uno de los puntazos, lo mismo que la gravedad reducida, e incluso hay potencial para combinar ajustes y poder hacer modos híbridos bastante chiflados. El modo muerte súbita pone a los jugadores en una pequeña plataforma y el vencedor se declara tan pronto como un golpe dé en el blanco (o si se cae alguien, que es lo que suele pasar).

Si tienes más de un amigo, y sabemos que algunos de vosotros los tenéis, entonces hay un modo torneo que podéis configurar para que varias personas compitan por el derecho a fardar. No pasará mucho hasta que la gente termine a gritos, lamentando su mala suerte y errores o haciendo comentarios jactanciosos sobre su supremacía individual. Todo eso, acompañado naturalmente de muchas, muchas risas.

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Es una pena, por tanto, que el código de red de Nidhogg evite que esta diversión a dobles se pueda llevar al terreno online. Intentamos en varias ocasiones echar una partida online con nuestro cinematógrafo de GRTV Dóri Halldórsson, pero incluso usando diversos ordenadores, no fuimos capaces de conectar una partida estable. También intentamos aventurarnos en el 'matchmaking', pero la única vez que entramos en una partida nuestro rival se salió en un momento. No dijo por qué, pero según parece (al rato dejó de moverse, como si tirara la toalla) tenía algo que ver con una conexión inestable. Después de eso nos quedamos plantados varios minutos mientras buscaba partida, pero no salió nada y al final terminamos resignados y aceptando que se trata de multijugador local únicamente, y que la emoción de los duelos con amigos no se va a traducir a internet. Otra vez, una pena.

Pero lo que Nidhogg hace a dobles lo hace muy, muy bien. Es auténticamente desternillante y emocionante jugar con amigos. No lo habíamos pasado tan bien sentados alrededor de un monitor desde que nos juntamos varios a disfrutar del excelente Monaco: What's Yours is Mine el año pasado. La presentación 'low-fi' adrede tiene su propio encanto, y de ninguna manera le resta valor a la experiencia, mientras que la banda sonora de Daedelus también es realmente decente. La única pega notoria que le ponemos es la falta de más escenarios diferentes. Sólo hay cuatro de lanzamiento, por lo que echamos de menos otros tantos. Pero al final son simplemente rellenos, y es la acción que se despliega contra el telón de fondo pixelado la que realmente define Nidhogg.

Si todo funcionara en este juego, sería sin duda sobresaliente. Si todo funcionara y además tuviera más modos y niveles, estaríamos ante una nueva joya indie.

Por ahora, está en bruto. Esperamos que la versión para consolas del juego siga en marcha, porque también es evidente que la experiencia puede ganar enteros en un sofá frente a la pantalla grande del salón. Hasta entonces tendremos que conformarnos con pasarlo genial apiñados ante el monitor del PC, algo que sin duda seguiremos haciendo, porque Nidhogg es de lo mejorcito en multijugador local.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Brillante multijugador local.
-
Flojo multijugador online e indiferente juego en solitario.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Mike Holmes

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